Los números de Nintendo bajo límites. Iwata no se plantea dimitir

Durante los últimos años Nintendo no está haciendo nada bien las cosas. Ello se ha demostrado tanto en un importante decremento en ventas de sus consolas, en los distintos juegos y en los dudosos números de estimaciones incumplidas en los que se están moviendo las arcas de la compañía nipona. El período navideño sirve para tantear el rendimiento de cada una de las compañías durante un periodo fiscal, y la Navidades de 2013 han sido bastantes negativas para los propietarios de Super Mario. Los últimos resultados de ventas en Estados Unidos del pasado mes de diciembre, han arrojado números muy bajos para Wii U y ventas por debajo de lo esperado de 3DS.

Da bastante miedo comparar las previsiones iniciales de Nintendo hace un año para este curso fiscal y las nuevas que acaban de estimar. Nintendo ha adelantado que este periodo fiscal, que concluirá el 31 de marzo, deparará a la compañía 336 millones de dólares en pérdidas. Esta cifra ha venido provocada por las ventas de Wii U, que apenas esperan que alcancen los 2,8 millones de unidades frente a los 9 millones que preveían hace un año. A estas pérdidas también contribuye 3DS, que se quedará con 13,5 millones de unidades vendidas este año fiscal, respeto a los 18 millones que habían estimado originalmente.

También esperaban vender 38 millones de juegos de Wii U, quedándose en la mitad. Asimismo en 3DS estimaban vender 80 millones de juegos, y al final van a alcanzar 66 millones. El año ha sido tan catastrófico para Nintendo, que originalmente preveían 958 millones de beneficios, algo que se ha transformado en 239 millones de pérdidas brutas.

Ante estos resultados ha saltado la alarma, y el propio presidente de Nintendo, Satoru Iwata, ha declarado al medio Yahoo News, que no se plantea dimitir como principal responsable de la compañía. A corto plazo, y recalcamos estas palabras, la compañía no sufrirá ningún tipo de reorganización, ni tampoco se descarta su dimisión. En todo caso esto es un negocio, los resultados mandan, y los inversores tienen la última palabra. Parece que el cambio de ciclo está cerca.