A 15 años de la Sega Dreamcast: la consola que fracasó

La Sega Dreamcast hoy cumple 15 años de su lanzamiento, se trata, sin duda de una de las consolas más espectaculares y queridas de sus tiempos, que por algún triste motivo fracasó en su misión de instaurarse como la número uno del mercado, en un escenario donde Nintendo y especialmente Sony se llevaron los laureles, relegando al exilio a esta pieza de hardware, que a su modo era una auténtica belleza, y que todavía para muchos se constituye como la mejor consola de su generación, al igual que fue la que tuvo la peor suerte. Hoy en Ecetia recordamos a la Sega Dreamcast con este breve recorrido por su historia, intentando aclarar de paso los motivos detrás de su lamentable debacle comercial.

(Casi) todo a su favor

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Sega Dreamcast nos deslumbró a todos, pero poco a poco irán desinflándose. El 27 de noviembre de 1998 fue la fecha de lanzamiento para la Sega Dreamcast, y Japón fue el primer país en recibirla, rindiendo tributo a los orígenes de la compañía, la apuesta de su estrategia comercial consistía en aprovechar el hueco dejado luego de los lanzamientos de la PlayStation y la Nintendo 64, para insertar al mercado una consola que representara un salto generacional importante en materia de gráficos y hardware. Al principio la impresión fue unánime: la Sega Dreamcast nos deslumbró a todos, pero poco a poco irán desinflándose. Hubo tres puntos que distinguieron a la llegada de esta consola: el peculiar diseño de su mando, sus tarjetas de memoria VMU con pantalla integrada y su catálogo de juegos que al menos al principio era considerablemente escaso. La galería de títulos eventualmente mejoraría y nos regalaría algunas joyas cuya experiencia de juego era incomparable e imposible de lograr en las consolas de Sony y Nintendo, particularmente en juegos de luchas, como Marvel vs. Capcom 2 o el épico Powerstone. Pero detalles como la VMU, que permitía jugar minijuegos como de Game & Watch, pero fuera de ahí no pasaba de ser un objeto curioso, y su mando, que resultaba menos incómodo de lo que aparenta, pero ofrecía menos dinamismo que el DualShock o el propio de Nintendo 64, fueron algunas de las cartas que no jugaron a su favor.

¿Qué fue lo que falló?

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Todo apunta a que desde el principio el destino de la Sega Dreamcast comenzó a ser marcado por las malas decisiones de la compañía que la creó, quienes ya venían arrastrando la resaca y daños de sus anteriores proyectos que no lograron ser igual de exitosos que las plataformas de Nintendo. Tadashi Takezaki, antiguo ajecutivo de Sega, hace algunos meses concedió una entrevista a los chicos de la publicación japonesa Famitsu, en donde reveló un poco cuál fue el panorama interno de la su empresa durante el colapso de la Sega Dreamcast. De acuerdo con Takezaki, el núcleo de todo el problema fue un asunto de planificación de costos y demanda. El 31 de enero de 2001 se cerró la producción del aparato, apenas a tres años de su lanzamiento, tras ser aplastados por la PlayStation 2, en una situación donde, según Takezaki, todo se convirtió en una operación imposible de sostener:

En esencia, fue meramente una cuestión de costes de producción. Estuvimos obligados a hacer una guerra de precios con nuestra competencia, cuando desde el principio ya estábamos perdiendo dinero con la venta de la consola. No podíamos recortar fácilmente los costes de fabricación, los juegos no se vendían tan bien como antes, y entonces nos vimos obligados a reducir el precio de la consola. Mientras más Dreamcasts vendíamos, más dinero se perdía, así que teníamos que cubrirlo con las ventas de nuestros juegos. Pero esas ventas no crecían, a la vez que estábamos muy ocupados desarrollando el juego en línea para los usuarios ya establecidos. Nuestro concepto con la Dreamcast consistía en llevar algo nuevo a los jugadores, crear un entorno en el que pudiesen conectarse entre ellos por todo el mundo. El modelo de negocio de Sega era construir una base de usuarios de dispositivos de red baratos, luego ofrecer servicios y productos a través de Internet; Dreamcast era la forma de hacer ese sueño realidad.

El escenario ahora es claro y fatídico, el ritmo de las ventas de juegos no les ayudó en nada, a la par que la PlayStation 2 presentaba serías ventajas en su proceso de producción, ya que Sony suministraba sus propios chips creados por ellos y los lectores de discos también formaba parte de sus patentes, derivadas del proyecto que originalmente se desarrollaba para expandir la Super NES. Mientras que Sega tenía que mandar a manufacturar todos sus componentes para luego ensamblarlos, lo que elevaba mucho más sus costes de producción, a eso se suma la exigencia de recursos para construir y sostener una plataforma online en un punto donde la tecnología no se encontraba óptimamente desarrollada para soportarla de manera masiva, dio como desenlace el colapso de la Sega Dreamcast.

El legado

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La consola se mantiene hasta la fecha como un verdadero objeto de culto en la comunidad gamer, brindó a muchos de videojugadores su primera experiencia de juego en linea y la verdadera sensación de estar jugando un título de arcade en la comodidad de nuestro hogar. Tal vez eso ahora no suene como la gran cosa, pero para su momento a principios de este siglo XXI, era un gran avance, que marcó, a final de cuentas, la pauta de todo lo que vemos ahora cotidianamente en las plataformas de Sony, Microsoft y Nintendo. Sega vio el futuro e intentó llegar antes que todos, por desgracia parece que lo intentó demasiado pronto, pero resulta muy interesante cómo se han replicado sus modelos en las generaciones actuales. En lo que respecta a los juegos hay una cantidad verdaderamente respetable de títulos que justifican desempolvar de vez en cuando esta consola para volver a disfrutarlos, pero tal vez el más épico, memorable y definitivo para todos es Shenmue, un título exclusivo para la Sega Dreamcast, creación del gran genio Yu Suzuki, que sentó las bases para títulos como Heavy Rain o Grand Theft Auto. Felices 15 Sega Dreamcast, a tu modo, sigues siendo grande.