Kinect te estará vigilando las 24 horas con Xbox One

Si Kinect nunca ha sido uno de tus dispositivos favoritos en Xbox 360, vas a tener que acabar aceptándolo a la fuerza. Microsoft ha confirmado que Xbox One requiere el nuevo Kinect de forma obligatoria, es decir, el dispositivo por detección de movimiento tiene que estar obligatoriamente operativo siempre y cuando quieras usar la nueva consola. Siempre tendrás unas orejas y unos ojos virtuales vigilando cada una de tus acciones frente al televisor.

Instalar juegos usados en la Xbox One será posible, si pagas una cuota

Actualmente los poseedores de una Xbox 360 con Kinect pueden desconectar el dispositivo en cualquier momento, algo que no podrán hacer con la Xbox One. Phil Spencer, vicepresidente ejecutivo de Microsoft Studios, lo ha confirmado al medio norteamericano Joystiq, aunque ha aclarado que la obligatoriedad de conexión de Kinect no significa que cada uno de los juegos vaya a sacar partido del aparato. Parece que la nueva interfaz de la consola depende totalmente de gestos y comandos de voz para funcionar.

A esto lo veo un problema muy importante: la dependencia. Kinect se incluirá de serie con la consola, algo que podría encarecer un sistema que, de por sí, ya se ha anunciado inferior técnicamente que su máxima competidora PlayStation 4. A esto hay que sumar que si por alguna circunstancia nuestro Kinect se rompiera, nos veríamos obligado a comprar otro dispositivo para poder seguir jugando a la Xbox One. Además, no creo que a nadie le guste que un aparato te esté escuchando y vigilando en cada momento ya que siempre estará operativo mientras ejecutemos la consola.

¿Cuáles son los planes de Microsoft con el dispositivo de detección de movimiento? Muchos, y más de lo que nos gustaría. Seguramente resulte muy cómodo navegar por los menús haciendo uso del aparato, pero no todo el mundo cuenta con una amplia sala para hacer uso de la consola, con lo que algunos de nuestros movimientos no podrían reconocerse. También hay ciertos momentos donde sencillamente no apetece mover nada, y solo deseamos estar en el sillón con el mando en la mano.

¡Bienvenidos a Gran Hermano Kinect!.