Nintendo y su oportunidad perdida

Nintendo no ha comenzado nada bien la nueva generación de consolas, y ha sido por méritos propios. Tras el éxito de Wii, y todo el dinero ahorrado por una consola que siempre les ha deparado beneficios, se esperaba que la compañía japonesa fuera menos conservadora con su nueva propuesta de juego y no tan continuista con una Wii U que ni sorprende, ni llama la atención y que no contenta a nadie, ni a los jugadores de toda la vida ni a los casuales. Las cosas no se han hecho bien, y las primeras consecuencias están sucediendo: resultados de ventas por debajo de las estimaciones, menor apoyo de los licenciatarios y desconfianza en el sector.

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El pasado E3 Nintendo nos brindó una de esas conferencias que las ves y no sabes muy bien qué ha pasado. El "Hype" era muy alto, esperando ver la primera consola de próxima generación con unos gráficos que, al menos, estuvieran ligeramente por encima de Xbox 360 y PlayStation 3. Pero no. ¿Qué nos presentaron? Un mando en forma de tableta. En aquel momento no se sabía si esa era la consola, si era un periférico o si era una broma de la compañía. Mucha gente se quedó en el Nokia Theather sentada a la finalización de la conferencia, para ver si unos minutos después aparecía algo de la consola.

En aquel momento se dieron ideas que no se han materializado bien. Promesas incumplidas. Y muchos juegos de terceras compañías que, la verdad, eran simples conversiones de títulos ya conocidos. La confusión en aquel momento era inaudita, porque ninguno de los rumores se había cumplido. El nombre de Wii U no gustó a nadie y la tableta parecía algo que no venía a cuento, y Nintendo parecía tomarse poco en serio su nueva incursión en el sector. Y lo sigue haciendo.

Cambio de rumbo

Los de Kyoto se han dado cuenta muy tarde de los errores. Si en aquel momento de la mala presentación de Wii U se pedía la dimisión de Satoru Iwata, hace unos días era elegido como próximo CEO de Nintendo América. Muchos tachan a Iwata de poco ambicioso, de conformista y de no estar preparado para un puesto de su nivel. Muchos se acordarán de Hiroshi Yamauchi, el mismo presidente que apostó por la calidad y técnica en sus consolas, y que no dudaba en liarse a declarar barbaridades contra su máximo rival en aquellos tiempos.

La primera decisión de Iwata de no celebrar conferencia de prensa en el E3 parece una decisión que augura un cambio de ciclo en el sector. Nintendo se borra como agente principal. No puede competir cara a cara con Sony ni Microsoft y, si ya se borró la anterior generación con Wii, ahora también se borra de la feria angelina. Son excusas lo que han dicho que deseen celebrar "pequeñas" reuniones con prensa, analistas, distribuidores o ejecutivos para presentar sus juegos. Nintendo no va a sorprender en este E3 y no tienen artillería suficiente para acercarse a las ofertas que tendrán Microsoft y Sony.

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Los últimos resultados financieros de Nintendo acabaron con "leves beneficios" tras las expectativas de pérdidas. Sí, todo un logro. Pero lo preocupante son las ventas de Wii U que han supuesto un impacto negativo en la compañía. Son tan malas las ventas de la consola, que en sólo tres meses de año han conseguido colocar unas míseras 450.000 unidades, tras una campaña navideña donde han vendido unos 3 millones de consolas. Una cifra muy preocupante.

Un futuro incierto

Pero lo que a mí más preocupa es el futuro. Las expectativas de la compañía en ventas de Wii U para este año fiscal son de 9 millones de unidades, y seguramente se revisen a la baja en sucesivos resultados trimestrales. Si Nintendo ha conseguido vender en seis meses 3,45 millones de Wii U, poca mejora esperan vendiendo 9 millones en 12 meses. Los primeros seis meses de Wii U en lanzamientos de juegos son un claro ejemplo de lo mal que se han hecho las cosas. Los pesos pesados de la compañía no dejan de ser títulos de menor calibre y los títulos multiplataforma que no dan exclusividad ni identidad al sistema.

Los analistas llevan cargando duramente contra la compañía de Super Mario desde hace meses, pero Nintendo no se inmuta. Parece adormecida. Los jugadores tradicionales están cansados de la pérdida de identidad de la empresa, y los casuales han dado la espalda a una Wii U que ni se sabe vender por la mala campaña de publicidad que la ha rodeado.

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A Wii U le quedan tiempos difíciles, y el fantasma de GameCube planea sobre la compañía. Al menos con GameCube disfrutamos de multitud de títulos exclusivos y de una calidad visual de las más punteras de aquella generación, pero con Wii U no tenemos nada. Y el panorama futuro parece desolador. Nintendo necesita un cambio, y debe venir desde las altas esferas. Necesitan savia nueva para cambiar las tendencias. Y posiblemente no existan más oportunidades. Nintendo se ha borrado.

¿Creéis que Nintendo volverá a ser la de antes? ¿Despegarán las ventas de Wii U? ¿Hay más oportunidades?