Wii U, análisis a fondo

La nueva consola de Nintendo, Wii U, acaba de llegar al mercado con unas cifras de ventas bastante respetables (400.000 unidades en su primera semana en Estados Unidos y 40.000 en 48 horas en Reino Unido). Este dispositivo supone la primera internada de la compañía japonesa en la nueva generación, pero destaca principalmente por su mando, GamePad.

Este periférico cuenta con una pantalla resistiva de 6,2 pulgadas, lo que posibilita formas de juego completamente nuevas, así como un control más sencillo de los menús y otras opciones. Sin embargo, también tiene problemas, principalmente la escasa duración de su batería.

De todos modos, para saber si esta apuesta tiene un impacto significativo en la forma en que juegan los usuarios, Nintendo va a necesitar que los desarrolladores se interesen por la herramienta y creen experiencias verdaderamente únicas en lugar de limitarse a utilizar la pantalla como un nuevo sitio en el que mostrar los mapas.

La experiencia GamePad

Por el momento ya hay algunos ejemplos destacables, como New Super Mario Bros U. En las partidas multijugador de este título se puede utilizar el nuevo mando para facilitar (o dificultar) el camino a los demás usuarios al colocar objetos en la pantalla.

Por lo tanto, uno de los jugadores no controla a los personajes, sino que su aportación se reduce a modificar el entorno. Si bien no es tan entretenido como participar de forma completa, al menos se trata de una vuelta de tuerca novedosa. Eso sí, incomprensiblemente no es posible participar en una partida normal de dos o más jugadores con el GamePad, que sólo puede ser utilizado como controlador en el modo de un jugador.

Zombi U, por su parte, convierte el periférico en una forma alternativo de explorar el entorno en el que se encuentra el personaje, que apuntará en la dirección en la que lo haga el jugador. Mientras, Sonic & All Star Racing Transformed se vale de la pantalla adicional para mostrar los atajos que hay en cada pista.

Pero, además, GamePad tiene varios uso comunes a todos los títulos de Nintendo Wii U. El más interesante es la posibilidad de 'convertir' la consola en una portátil. Es decir, si el televisor está ocupado, no pasa nada, ya que se puede continuar la partida directamente en el mando.

La densidad de píxeles ni se acerca a la de los dispositivos Retina o muchos de los dispositivos Android y Windows Phone que han sido lanzados a lo largo del año, pero es más que suficiente para jugar. Además, soluciona el problema de los juegos que parten la pantalla en el modo multijugador, ya que para ver la pantalla del oponente es necesario levantar la vista de la propia.

Lo que sí pueden notar quienes estén acostumbrados a usar un teléfono inteligente o tableta es que la pantalla resistiva ofrece mucha menos precisión que una capacitiva, especialmente a la hora de realizar acciones como arrastrar objetos. Por lo tanto, no será raro tener que repetir la misma acción varias veces para conseguir el efecto deseado.

Por otro lado, resulta muy cómodo navegar por Internet con el controlador, especialmente a la hora de introducir direcciones o texto de cualquier tipo, pues funciona como teclado. Por su parte, la navegación se realiza con el stick izquierdo, mientras que el derecho sirve para hacer zoom. En el test Acid 3 que realizamos logró un sorprendente 100/100.

El problema es que, por muy útiles que sean todas las funciones que ofrece GamePad, se ven limitadas por la escasa duración de su batería: unas cuatro horas. Obviamente, se puede cargar, pero esto termina por limitar la movilidad.

Hardware y software

Es difícil hablar del hardware de Wii U, ya que Nintendo no ha dado datos sobre las entrañas de su videoconsola. Según la información que se ha ido filtrando, parece que el procesador ha sido fabricado por IBM. Por su parte, la GPU es una AMD Radeon HD.

En general esto significa que los juegos se reproducen de forma fluida y sin ninguna ralentización. No obstante, no se puede decir lo mismo del acceso al menú de inicio.

Los tiempos de carga son exageradamente largos (y frecuentes al seleccionar herramientas en la pantalla de principal). Además, en algunos de ellos la máquina suena de forma bastante ostensible.

Esto puede llegar a ser un problema importante si Nintendo no logra mejorarlo mediante actualizaciones de software (ya que no será posible hacerlo mediante hardware). Pulsar el icono equivocado es bastante molesto, pues hay que esperar a que Wii U cargue para entrar en el programa y otra vez para salir. Es cierto que, en el fondo, no se pierde más de un minuto, pero es un minuto que podría haber sido utilizado en matar zombis o saltar sobre tortugas.

La capacidad de almacenamiento varía en función del modelo de Wii U que haya sido adquirido. La versión básica tiene 8 GB (aunque sólo 3 libres), mientras que la premium cuenta con 32 (aunque 7 están ocupados). Este pack también incluye accesorios adicionales, como una base de carga o una barra de sensores (que, sorprendentemente, no está incluido en el paquete más económico).

En cuanto al GamePad, está construido de un plástico con un tacto bastante agradable, aunque los sticks tienen un aspecto ligeramente débil. Asimismo, tiene dos altavoces situados en la parte trasera y un puerto jack para conectar unos auriculares (aunque en general el mando emite sonidos adicionales o complementarios a los que salen del televisor).

La interfaz de usuario es parecida a la de la primera Wii, aunque con las lógicas mejoras que supone un cambio de generación. De todos modos, resulta algo confusa, pues en ocasiones se controla desde la pantalla del mando y en otras desde el televisor. En cualquier caso, en la mayoría de los casos es posible decidir si lo que se muestra en el GamePad aparecerá en la pantalla principal o no.

Conclusión

La propuesta de Wii U es más que atractiva y proporciona experiencias inéditas hasta el momento. Sin embargo, éstas parecen más destinadas al juego con varias personas que a experiencias de un solo jugador, pues en esos casos no parece ofrecer nada que resulte realmente sorprendente.

8/10

Por lo tanto, parece que Nintendo está en cierta medida en manos de los desarrolladores (algo parecido a lo que le ocurre a Microsoft con SmartGlass, aunque con un producto de mayor importancia para el futuro de la empresa). Si estos crean juegos que realmente se aprovechen del potencial de GamePad, los usuarios lo agradecerán y esto, a su vez, atraerá a más desarrolladores.

No obstante, si esto no ocurre, Wii U no parece capaz de proporcionar mucho más que lo que ya ofrecía Wii, aunque en alta definición y con la posibilidad de jugar en una pseudoportátil. Sin olvidar, claro, los tiempos de carga insufribles.

Pero por ahora parece que hay respaldo. Además, no hay que olvidar que la consola de Nintendo sigue siendo la mejor opción para jugar partidas casuales, especialmente con amigos. Y el nuevo mando da un nuevo punto de vista a este tipo de reuniones que, en principio, pronto irá a más.