Ecetia Labs: Journey

Exclusivo de Playstation 3

Buenos Aires, son las 8 de la noche, afuera se larga una tormenta realmente fuerte, la lluvia y el viento golpean en mi ventana con furia y por alguna razón siento que este es el mejor momento para poder sentarme a jugar a Journey, el juego de Thatgamecompany del que todos los críticos están hablando desde que salió hace un par de semanas atrás. Lo compro y lo instalo, prendo el equipo de música a un volumen interesante pero que no haga que me despidan del edificio donde vivo, de todas maneras el ruido del viento afuera es mucho más alto por lo que me puedo dar el gusto de subirlo un pequeño porcentaje más de lo que lo suelo hacer. Lo ejecuto y de repente el ruido de la lluvia, la vecina molesta de abajo y la de arriba, el temporal, la ventana, Buenos Aires, todo desaparece. Empiezo mi viaje (journey) esperando algo, quizás alguna respuesta, un momento de diversión.

Dunas, el viento a lo lejos, un monte con una luz sumamente brillante marca un punto al que creo que estoy destinado a ir. Soy una especie de viajero con una capa roja que me cubre todo el cuerpo, parecido a un Jawa de Star Wars, no puedo emitir más que unos pocos sonidos y no puedo saltar todavía. La arena hace mi caminata más lenta, pero no importa, sigo hacia adelante, no se me dan ningún tipo de instrucciones ni de misión, sólo se me indica que con un botón puedo hacer sonidos y si lo mantengo apretado ese sonido se amplifica. Luego de recorrer unos metros me encuentro con algo parecido a unas telas que se ondean con el viento, emito sonidos y de repente me encuentro volando gracias a que estas telas comienzas a revolotear a mi alrededor mientras una melodía comienza a sonar, al compás de mis movimientos. No entiendo todavía bien qué estoy haciendo ni donde estoy pero ya soy uno con mi personaje, ya no hay Daniel, ni pantalla, ni PS3. Ya estoy adentro de este mundo y comienzo a recorrerlo, quiero recorrerlo como si fuera una necesidad tan urgente como respirar.

De repente a lo lejos, entre el mar de dunas brillantes como el sol diviso una figura igual a mí, saltando y emitiendo sonidos, pero distintos a los míos. De manera casi instintiva me pego a su lado y comenzamos a "hablar" con los sonidos, a emitir emociones, sin tener idea de lo que hacemos ahí, sin saber quién es el otro ni lo que estamos diciendo. Simplemente nos dejamos llevar, sabiendo que del otro lado hay otro viajero solitario en este mundo con una consola conectada a Internet, que está jugando al mismo juego que yo y que el destino hizo que estemos juntos en este viaje. Acepto su compañía y hacia ese mismo horizonte brillante nos dirigimos, sin preocuparnos si estamos en una misión, en un sueño, si estamos vivos o muertos, si es el cielo o el infierno. No poseemos nada en nuestro inventario, sólo nuestras ganas de viajar, y seguimos adelante. Más adelante lo pierdo y a pesar de no saber su nombre lamento que esto pase, pero al poco tiempo aparece otro ser similar que emite otros sonidos y comenzamos a interactuar, a entendernos sin hablar, a preocuparnos el uno por el otro. Nuevamente acepto que quiere seguirme y lo acepto como nuevo compañero. Sigo pensando que estoy en un sueño y no quiero despertarme.

Podría seguir contándoles mi experiencia completa ya que el juego no dura más de 2 horas y esto puede hacer que muchos duden en pagar los 15 dólares que cuesta. Otros incluso pueden cuestionar si es o no un juego, ya que no hay textos, voces, enemigos, ni misión alguna que cumplir, simplemente hay un viaje que hacer y eso es todo. La magia de Journey es que logra hacernos quedar atrapados en este mundo mediante la perfecta combinación de una ambientación mágica y etérea sumada a una banda de sonido magistral que acompaña nuestro viaje y sigue nuestros movimientos y acciones. Cada pantalla es un cuadro, una pintura, una sensación y un momento inolvidable.

Los de Thatgamecompany tomaron lo aprendido con Flower y siguen haciéndonos cuestionar cuánto de arte hay en este tipo de juegos y cuánto de juego hay en este tipo de arte. No importa el puntaje logrado ni la cantidad de enemigos eliminados, lo que ocurre en este juego es lo que nosotros querramos interpretar y puede ser tan válida tu interpretación como la mía, ya que la historia del mismo sólo se transmite mediante emociones, música y sonidos. Journey es uno de esos títulos que al terminar nos dejan en silencio frente a la pantalla cuando lo terminamos pensando en lo que vivimos y lo que pasamos. Sólo una cosa me pareció cierta luego de haberlo terminado: lo importante no fue llegar al destino, lo importante fue el viaje.

10/10