El fracaso de Shenmue City nos aleja de una tercera entrega

Queridos amigos, hoy es un día triste para cuantos llevamos años clamando por culminar la venganza de Ryo Hazuki. Confiábamos en que el lanzamiento de Shenmue City diese alas a nuestra esperanza, pero no ha hecho más que enterrarla.

Ha pasado un año desde que esta iteración free-to-play irrumpiese en los smartphones japoneses, tiempo que ha confirmado los peores presagios: la franquicia no despierta interés alguno.

Si recordáis, el juego buscaba financiarse a través de microstransacciones, algo imposible por su limitada base de usuarios.

Para desgracia de Ys Net (el nuevo estudio de Yu Suzuki, que se estrenaba con este proyecto), Shenmue City se vio obligado a cerrar sus servidores el pasado 26 de diciembre.

Disponible para la plataforma móvil Mobage, la intención era trasvasarlo a navegadores web (y terminales occidentales) en el futuro, puerta que ahora se cierra a cal y canto.

El juego, también apodado Shenmue Town, Shemue World o Shenmue Gai, se ambientaba en el primer capítulo de la serie (lanzado en Dreamcast en 1999).

Controlábamos a personajes clásicos e inéditos en la ciudad de Yokosuka, donde labrarnos un futuro regentando nuestro propio Dojo y desempeñando trabajos alternativos. La clave del juego era su marcado componente social, como decimos truncado por su pobre acogida.

No nos engañemos: el fracaso de Shenmue City aleja más si cabe la posibilidad de una nueva entrega principal. El propio Suzuki quiso ver a Town como una herramienta para calibrar el interés del mercado por Shenmue 3.

No hay más conclusión que la evidente: Shenmue solo interesa a ese grupo de nostálgicas pleñideras (entre las que me incluyo), que no supieron lo que era emocionarse de verdad frente a un videojuego hasta que acompañaron a Hazuki por las calles de Japón.