Doom, o como un juego te puede cambiar la vida

Prácticamente cualquier lista que se precie en la que se hable de los mejores videojuegos de la historia incluye al Doom, el juego que llevó a ID Software a la fama. Elogiado y aclamado universalmente tanto por la crítica como por los jugadores,sin duda alguna Doom marcó un antes y un después en la historia de los videojuegos. Pero...¿puede un juego cambiar la vida a una persona? Yo creo que sí y a continuación les cuento el porqué de tal afirmación ya que esa persona de la que hablo, soy yo.

Vivo en Buenos Aires, Argentina. Toda mi infancia me la pasé jugando videojuegos en mi amada Commodore 64, la cual aún poseo y funciona. De pequeño ya era un gamer apasionado, respiraba, soñaba, hablaba, comía pensando en los videojuegos, sin embargo cuando la C64 dejó de tener juegos por haber pasado inevitablemente su ciclo de vida comercial por alguna razón mi pasión entró en estado de "hibernación" por así decirlo. Yo había entrado en mi adolescencia y mi foco había cambiado, con unos amigos pasábamos música en fiestas de manera muy precaria ya que debíamos juntarnos entre 3 o 4 para tener los equipos necesarios. Éramos un auténtico desastre, pero nos divertíamos a pesar de no ganar un centavo.

Al terminar la secundaria conseguí algunos trabajos pequeños con los cuales ahorré lo suficiente para volver a rescatar mi pasión dormida, estamos hablando del año 93-94, y el mercado de los videojuegos estaba dominado por la Sega Megadrive (conocida como Génesis en Argentina) y la Super Nintendo. Debido al alto precio de ambas consolas, sobre todo la Nintendo, tuve que conformarme con un clon llamado "Songa", el cual corría sin ningún problema los juegos de la Génesis. La usaba bastante gracias al alquiler de cartuchos, pero el gaming ýa no era una parte esencial de mi vida como cuando era pequeño, sino más bien algo más para los fines de semana en los que no salía.

Volví a juntar algo de dinero, esta vez con la intención de comprar más equipos para seguir pasando música con mis amigos de forma más "profesional". Hasta que un día pase por el frente de una tienda de electrodomésticos y mi cabeza explotó casi literalmente. Allí había una computadora con su gabinete blanco y su monitor también de color blanco, corriendo un juego increíble, con colores y gráficos como nunca los había visto, con un realismo insuperable y una velocidad demoníaca: estaba viendo DOOM. Me quedé varios minutos extasiado viendo el juego y en mi mente sólo había un objetivo: jugarlo hasta que me sangren los ojos.

Al llegar a mi casa comencé a buscar en las revistas y en otros lugares para saber más de este juego que no podía sacar de mi cabeza, y me entero que sólo se podía jugar en PC ya que no había salido en consolas hasta ese momento. Las PCs en esa época no me atraían ya que yo las veía como simples "máquinas de oficina" y los pocos juegos que había visto (descontado Doom claro está) eran algunas aventuras gráficas poco llamativas en monitores monocromo o algún clon de Tetris, totalmente mudos ya que en el momento era un lujo de ricos tener una placa de sonido. Pero yo quería jugar Doom.

Consulté con uno de mis amigos qué hacer con el dinero, si debia comprar más equipos de audio para nuestro proyecto de DJs o comprarme una PC, y con toda la sabiduría del mundo me dijo que vaya por la computadora, como DJs claramente no teníamos futuro. Gracias a mi amigo una pequeña decisión cambiaría mi futuro radicalmente, aunque en ese momento aún no lo supiera. Así es como fui con toda mi excitación y conseguí una hermosa 486DX4 de 100 mhz con 4 megas de RAM y un disco rígido de alrededor de 80 megas, con DOS instalado, más la placa de sonido. Donde compré mi primer PC no tenían el DOOM así que tuve que esperar al día siguiente en los que recorrí varios lugares hasta que encontré en 3 o 4 diskettes de 3 y 1/2 el juego de mis sueños.

Tras la casi interminable instalación y con los nervios propios de la ansiedad todo lo que me había imaginado sobre el juego se había quedado corto: mi mandíbula se estrelló contra el piso ya que hasta ese momento no sólo no lo había jugado sino que además nunca había escuchado sus sonidos. ¿Cómo explicarles lo que sentí al escuchar los pequeños parlantes de mi PC explotar con cada recarga de la escopeta, con los gritos de las bestias al morir o los barriles explotando? ¿Cómo explicar la adrenalina de ser perseguido por cientos de bestias que nos disparan al mismo tiempo o el terror que me causaban esos densos pasillos oscuros y metálicos, con luces que titilan y gritos a la distancia? Orgasmo nerd que le dicen.

El magistral diseño de los niveles, totalmente alejados de la linealidad que hoy domina el mercado de los FPS, la atmósfera, la música, todo se juntaba para darme cuenta de que estaba frente a una auténtica maravilla de los videojuegos, de esos que salen cada una cierta cantidad de años. Gracias a la obra maestra de ID Software me había dado cuenta no sólo que la PC tenía buenos juegos, muchos eran infinitamente mejores que los que había para las consolas del momento. Así fui descubriendo infinidad de maravillas y mi romance con las computadoras comenzaría para convertirse en mi única plataforma de juego durante más de 10 años, hasta que una ex novia me regalara lo que se convirtió luego en otra pasión: La Nintendo DS, pero esa será otra historia.

De a poco fui aprendiendo más y más del manejo de computadoras y mi pasión dormida por el gaming renació por culpa del DOOM. Eso llevó a que, tras varios años de dar vueltas por varios trabajos y con todo lo aprendido tras haber investigado todo lo que podía sobre los videojuegos, pudiera conseguir el trabajo de mis sueños: pasar de ser alguien que sólo los jugaba a ser alguien que los crea y los diseña. Es por eso que hoy puedo decir gracias a este juego por tantas horas de diversión y por lograr que miles de personas como yo queden marcadas con increíbles experiencias que tan sólo estos pedazos de ceros y unos (que algunos tienen el descaro de llamar "jueguitos") pueden lograr. Mi pasión pasó a ser hoy mi trabajo de tiempo completo, algo que ni en mis sueños más salvajes había ocurrido, y ojalá que algún día tenga la oportunidad de hacer un juego que le cambie un poco la vida aunque sea a una persona. Ese día sentiré que mi trabajo tuvo sentido.