Activision: «La impopularidad del género de conducción mató a Bizarre»

Hoy estamos de celebración (en unos minutos vamos con eso) aunque no podemos evitar ponernos un poco tristes al recordar el cierre de uno de los estudios más meritorios de nuestra historia reciente. El pasado febrero Bizarre Creations se despedía de sus usuarios tras 15 años desarrollando grandes títulos.

Doscientos empleados, 20 juegos a sus espaldas y un desafortunado acuerdo corporativo resumen la historia del equipo, que de la noche a la mañana se topó con la incompetencia de Activision, bien distinta al pleno soporte de unos Microsoft Game Studios erráticos al dejar marchar a los padres de Project Gotham Racing.

Sí, no lo parece, estoy culpando a la editora del fracaso del estudio. Es cierto que Blur no vendió lo esperado (aún siendo un gran juego) pero ésto nunca sería excusa que justifique la coartación creativa del estudio, encomendado a una pobre licencia cinematográfica que todos sabían no vendería mucho.

Activision no dió oportunidad alguna de redención, procediendo a buscar posibles compradores a la mínima que consideró poco rentable la adquisición.

Que no me venga entonces Eric Hirshberg (CEO Editorial de Activision) a decir que Bizarre murió porque al mercado ya no le interesan los juegos de carreras. PGR vendió millones, Gran Turismo o Forza siguen haciéndolo y arcades como Need for Speed permanece entre las franquicias más vendidas cada año...

Aquello en lo que Bizarre más destacó fue sin duda la conducción. Nuestra decisión de cerrar el estudio tuvo mucho que ver con lo que estaba ocurriéndole al género. Simplemente no creíamos que Bizarre encajase en nuestras estrategias competitivas.

Pues si usted lo dice señor Hirshberg, será verdad...