Top Spin 4 y Dead Island: nuevas muestras del puritanismo americano

¡Cómo son estos americanos! Los mayores productores y consumidores de porno son capaces de poner el grito en el cielo por el pecho al descubierto de Janet Jackson. El mismo baremo podríamos aplicar en lo que respecta al videojuego: cualquier atisbo de polémica se mediatiza hasta lo irrisorio y a continuación os ofrecemos dos ejemplos.

Lo que no me parece de recibo es que las compañías aprovechen dicho sistema en su propio beneficio, engañando y manipulando. Es lo que podría haber hecho 2K Sports, que ha querido acallar las críticas a un sugerente vídeo en el que Seren Williams promociona Top Spin 4 de una forma que muchos han considerado sexista y libidinosa.

Dice la editora que la campaña fue descartada en su día y que ha sido publicada sin su consentimiento. Sugiero yo que el spot parece demasiado rematado y que nadie invierte un pastizal en poner a bailar a la Williams si no es para rentabilizarlo de algún modo.

Vamos, que pondría la mano en el fuego a que no ha habido filtración alguna. Tan sólo una estratagema para aparentarla, difundiendo viralmente el vídeo y sumando compradores adicionales a un título que, dicho sea de paso, ofrece de por sí suficiente calidad como para tener que recurrir a la carne.

El caso de Dead Island sí que refleja a la perfección el excesivo celo con que EEUU preserva su moral. Si recordáis, el logo del juego incluye un cadáver ahorcado a modo de I en "Island". Pues bien, la ESRB ha emitido una queja formal para su supresión, entendiendo que eso de los zombis se cuelguen de un árbol no tiene mucho sentido y que por tanto el representado no puede ser más que un humano.

Temeroso no sé si tal vez de que pueda alentarse el suicidio, el organismo ha quedado conforme en que las carátulas norteamericanas del juego (en el resto del mundo no habrá cambios) reflejen un logotipo nuevo. En éste vemos a un zombi con los pies sobre la tierra, como por lo visto debe ser.

Pues eso, que ni está bien que perdamos el tiempo por minucias como esta última, ni que algunas compañías quieran hacernos creer que el marketing jamonero no va con ellas. Al final los juegos se desvirtúan en polémicas y dejan de venderse por lo que de verdad importa: su calidad.