¿Para cuándo un buen juego de Dragon Ball en esta generación?

Dragon Ball es una saga con muchos seguidores por todo el mundo. Por ello, aprovechando el gran éxito de la misma, desde hace muchos años y acompañando al manga y el anime, llegan multitud de productos con los que contentar a los fans, desde pósters a figuras, y lo que más nos interesa a nosotros, videojuegos.

En pasadas generaciones hemos contado con grandes juegos basados en este mítica serie, desde los Super Butoden e Hyper-Dimension de Super Nintendo hasta los Budokai y Budokai Tenkaichi de PlayStation 2, con sus respectivas entregas. Llegando a alcanzar cotas de calidad verdaderamente altas, y una lista de luchadores en la que podíamos encontrar hasta al más inesperado.

Pero con la llegada de la nueva generación la cosa cambia, y es que todavía no conocemos un juego a la altura de sus antecesores para una consola de alta definición como Xbox 360 o PlayStation 3. Comenzaron ofreciendo un plantel de jugadores muy corto, dando la sensación haber retrocedido varios años en el tiempo con Dragon Ball Z: Burst Limit. El apartado gráfico estaba a la altura, y la alta definición le sentó muy bien al título, pero aún así, el juego seguía sabiendo a poco, después de haber jugado a un título tan completo como Budokai Tenkaichi 3.

Namco-Bandai lo volvió a intentar un año más tarde con Dragon Ball Raging Blast, un título con un modo historia más largo, mejoras a nivel visual y un sistema de combate más simplificado respecto a su antecesor. Pero sigue teniendo el mismo problema que el anterior, la sombra de los títulos de PS2 es demasiado alargada, y los añadidos siguen pareciendo pocos si lo comparamos con este último. A esto hay que sumarle que el sistema de combate era más simple, dificultoso y tenía ciertos problemas con la cámara que resultaban muy molestos.

Un año después, Raging Blast 2 viene para intentar suplir los fallos de la primera parte, el veredicto, sigue siendo insuficiente. El juego trae más personajes, un modo historia largo, solucionados los problemas de cámara, y un montón de combos nuevos para hacer los combates más interesantes. Con todo esto, sigue habiendo ausencias importantes en el plantel de personajes, y el juego no acaba de conseguir la personalidad que sí tenían los juegos en PS2.

Por lo tanto, a día de hoy seguimos esperando por un juego digno de la franquicia, con el gran plantel de luchadores que ya teníamos en Budokai Tenkaichi 3, con escenarios con más vida, combate con cierta evolución respecto a su antecesor, y al fin y al cabo, un juego con personalidad, con una buena banda sonora, a ver cuando se enteran de que en España queremos la banda sonora japonesa, que es la que vimos en la tele.

En fin señoras y señores, esperemos que esta vez sí, nos brinden un juego de Dragon Ball que evolucione lo visto hasta ahora, no que dando menos intenten volver a cobrarnos año tras año.