Yu Suzuki demanda a SEGA: «Me prometieron culminar Shenmue» [Inocentada]

Sabíamos que la relación entre SEGA y Yu Suzuki no había terminado demasiado bien. El genio nipón, acabó sus días en la compañía dirigiendo un pequeño y poco fructífero estudio, Digital Rex, sintiéndose marginado de la casa que éste había contribuído sobremanera a construir. Sus últimas propuestas fueron consideradas demasiado excéntricas por los directivos, reacios a confiar en el hombre que gestó uno de los varapalos económicos más grandes que los del erizo recuerdan.

Hablamos por supuesto de Shenmue, la obra cumbre de Suzuki que durante bastante tiempo se situó como la producción de entretenimiento más costosa de la historia. Las pobres ventas nos dejaron a muchos con las ganas de conocer el desenlace de la vengativa trama, teniendo que conformarnos con extrañas iteraciones de la franquicia a modo de personaje seleccionable en SEGA All-Star Racing o título para móviles (Shenmue City).

¿Veremos algún día Shenmue 3? Es algo que el propio genio ha manifestado desear en más de una ocasión, alegando en todas ellas que el problema de la financiación es su principal escollo, pues el concepto global del juego está ya en su cabeza. La frustración de no poder completar lo que un día empezó por carecer de los fondos que SEGA tendría que haberle proporcionado, ha llevado a Suzuki a tomar imprevisibles medidas legales de las que se ha conocido un curioso detalle: la existencia de un acuerdo verbal por el que la corporación se comprometía a financiar el total de la producción, con independencia de su comportamiento comercial.

Expertos en la cuestión aseguran que dicho acuerdo es vinculante y que la justicia puede terminar exigiendo su cumplimiento, lo que habría terminado de convencer a Suzuki para emprender un litigio que puede alargarse notoriamente. El desarrollador exige a SEGA una elevadísima suma (no ha trascendido públicamente) que se estimaría necesaria para concluir la trilogía de Ryo Hazuki, permitiendo que su antigua empresa recaudase todos los beneficios derivados:

No es una cuestión monetaria. Es una cuestión de lealtad. Como una de las piezas clave de SEGA durante tantos años y amparado en la buena relación que mantuve con mis superiores, reclamo que cumplan su promesa y me permitan acabar lo que empecé. No hay nada más triste para un creador que dejar inconcluso el gran proyecto de su vida.

Ahora toca esperar a que la justicia japonesa dictamine si lo que millones de usuarios llevamos años reclamando tiene lugar por la fuerza, sin acuerdo exclusivista de por medio. ¿Podrá afrontar SEGA semejante desembolso en caso de que la obliguen a desarrollar un título del que lleva tanto tiempo esquiva?

Lo que está claro es que no hay precedentes de algo así en nuestra industria. Si Suzuki consigue su propósito estará, una vez más, haciendo historia.