La supervivencia de Dreamcast pasó por Xbox

l_xdcx_cntrl.p.p

Seguro que muchos de vosotros ignoráis un hecho bastante curioso que aconteció en los estertores de la tristemente caída Dreamcast y también, casualidades de la vida, del por aquel entonces director de SEGA Japón, Isao Okawa. Y es que mucho se rumoreó con la posibilidad de que Microsoft terminase comprando SEGA para salvarla de la bancarrota, pero muy poco se ha hablado del intento de Okawa por mantener a Dreamcast a flote mediante arduas negociaciones que le llevaron hasta Bill Gates y cuyo propósito, de haberse alcanzado, no habría tenido precedentes en toda la historia de la industria.

Como es sabido, el exitoso lanzamiento de Playstation 2, la acuciante piratería que atosigaba al sistema blanco de SEGA y la precariedad económica que atravesaba la compañía fueron las claves de la muerte de la que ha sido para muchos una de las mejores máquinas de todos los tiempos. Ante dicha situación, Okawa, dispuesto a garantizar la supervivencia de su sistema a toda costa, comenzó a visitar reiteradamente al mandamás de Microsoft, Bill Gates (según cuenta en su twitter Sam Furukawa, antiguo directivo de la compañía) para proponerle un acuerdo como último recurso: la compatibilidad de los títulos Dreamcast con Xbox, lo que atraería a la consola de los de Redmond un importante porcentaje de los poseedores de Dreamcast, quien sabe si crucial para poder plantar cara a la imparable segunda Playstation.

Las negociaciones, aunque avanzadas, no llegaron a cerrarse ya que para Okawa era fundamental que los títulos de Dreamcast pudiesen seguir jugándose online una vez corriesen en el sistema de Microsoft, algo a lo que ésta se oponía pues sumaba unos costes al propio proceso de compatibilización de ambos sistemas que implicaban riesgos difíciles de asumir.

Frente a este fracaso, antes de morir el 16 de marzo de 2001, Okawa inyectó más de 900 millones de dólares de su fortuna personal al capital de SEGA para salvarla de la quiebra. Poco después, el nuevo directivo nipón de la compañía tomaba la decisión de convertir a SEGA en third party y Peter Moore, por entonces presidente de la filial americana de la misma, dictaminó el cese de producción de Dreamcast.

Así las cosas, la marcha de Moore a Microsoft poco después cobra una dimensión completamente distinta...

Vía: Kotaku