Momentos memorables (I): Haven, Call of the King


Comienzo aquí una serie de post sobre momentos inolvidables que me han brindado algunos videojuegos a lo largo de mi vida como jugador. Ni que decir tiene que son experiencias totalmente subjetivas y que cada uno tendrá las suyas, además hablaré de esos momentos específicos más que de los juegos en sí. Dicho esto comentar que era demasiado fácil empezar por alguno de los títulos que todos tenemos en mente (todo llegará), así que me desmarco en esta primera entrega con un juego que resultó una decepción en su momento: Haven, Call of the King.

Estrenado en 2002 originalmente para PS2 y acompañado por la rimbombante frase ¡Imagina un juego que lo tiene todo! Haven era un título ambicioso de Traveller´s Tale con vocación de convertirse en saga. En él encontrábamos una épica aventura donde explorábamos distintos planetas, conducíamos naves, lanchas y coches, disparábamos a pie y montados en torretas, encontrábamos una arena en la que combatir y plataformas que salvar, espacios abiertos, templos, puzzles, enemigos finales, un gatched multifunción, multitud de objetos que recolectar, acción directa y algo parecido a lo que luego se daría en llamar quick time events ¡y todo sin tiempos de carga!.

He de decir que a mí el juego me encantó y tal batiburrillo de estilos me pareció tremendo en su momento, Y aunque no era ni mucho menos una obra maestra tenía un detalle que lo introduce de cabeza en esta lista.

Había experimentado muchas batallas de naves en el espacio con un precioso planeta como telón de fondo. Por muy bueno que fuera el juego la frustración siempre se apoderaba de mí cuando descubría una y otra vez que ese planeta era siempre un decorado y que si quería llegar hasta él debería por ejemplo acabar con un número de enemigos al que le seguiría una escena de vídeo o de carga para aparecer después en la superficie para la siguiente batalla.

En Haven, muy avanzado el juego aparecía la posibilidad de viajar por la galaxia. Elegías tu destino y tras unos segundos de viaje a la velocidad de la luz aparecías en la escena mil veces vista y antes comentada. Empezabas a combatir con los enemigos que te salían al paso con ese precioso planeta de fondo. Una vez más hice lo que siempre hago en estos casos sin obtener resultado: encarar el planeta con mi nave. Veo que me acerco poco a poco sin que encuentre ninguna barrera invisible o el típico mensaje de ¡vuelva al campo de batalla!. Empiezo a meterme en la atmósfera y llego hasta la superficie, salen naves enemigas a mi encuentro, de repente veo a lo lejos una especie de señal grabada en el suelo entre montañas, me dirijo hacia ella, se abre un hangar y una escueta escena de vídeo aterriza mi nave. Sin apenas respiro me bajo de ella y me introduzco en una difícil fase de habilidad en un templo subterráneo. ¡Aplausos, señores de Traveler´s Tale, aplausos!. No sé si esto era posible en otros títulos o plataformas, sólo sé que la experiencia se me quedó grabada y que, desde entonces, ha vuelto muchas veces a mi memoria.

Al finalizar la historia nuestro héroe quedaba preso en un palacio a la espera de que volviéramos a liberarlo en una segunda parte...todavía está esperando el pobre. Las ventas no acompañaron la ambición de Traveler´s Tale y el cuento quedó inconcluso. Sirvan estas líneas de agradecimiento por el esfuerzo realizado.

Ahora os toca a vosotros, ¿qué experiencias inolvidables guardáis como oro en paño en vuestra memoria?.