Al irlandés Don Priestley le debemos mucho los videogamers tempranos. ¿Por qué? pues porque fue uno de los primeros en dejar de lado un estándar que se había fijado en el inconciente en la incipiente industria de los videojuegos de que todos los personajes debían ser diminutos. Demostró que aun con unos pocos píxeles de resolución y unos pocos colores era posible lograr personajes de grandes sprites coloridos y con gran calidad de animación.
La primera vez que se anima a dar el gran paso lo...
Amstrad






