No tengo muy claro a qué países llegó la Virtual Boy dada su muerte súbita -por Europa ni la olieron-, pero lo cierto es que fue lo mejor. Entre el mareo que provocaba ese eterno rojo en los ojos, la tortículis de tener que adaptarte a la altura del trípode y detallitos como esas 6 pilas AA para poder funcionar, la cosa no le fue muy bien a Nintendo.

Claro, tampoco había una compañía valiente que se decidiera a desarrollar algo en aquellas situaciones: sólo se publicaron 22 juegos, antes de que la compañía se diera cuenta de que había metido la pata hasta el fondo.

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