Claro, ¿a quién se le ocurre llevarse la PSP a clase? Aunque lo permitan, ello hará de tu reputación escolar un infierno. Y en esta ocasión, está bien dicho. Pasó en Michigan, cuando un estudiante se guardó la consola en el bolsillo, la batería se recalentó demasiado, tanto que el chaval acabó en el hospital.






Mientras no se quemará los huevos. Ya se sabe si se te joden las patillas andamos con los cojoncillos