G402 Hyperion Fury
Los tiempos pasan, las barajas cambian pero siempre hay una constante en el metajuego de Hearthstone: Malfurion. Analizamos por qué Druida siempre está al pie del cañón.

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1 de octubre de 2014, 11:59
Temas: HearthStone
Más de: DRUIDA, MALFURION

Llegamos al final de nuestra travesía con Malfurion. Algunos estarán cansados, otros contentos. Lo que está claro es que nunca llueve a gusto de todos y un capricho me tenía que dar hablando de mis clases favoritas antes de saltar a las otras. No obstante la historia de Druida estos últimos meses de metajuego fue una montaña de rusa de sensaciones para los seguidores de la clase.

Recordad que tenéis a vuestra disposición Primera y Segunda parte de este análisis.

Ayer nos habíamos quedado en que Kolento le dio un lavado de cara profundo a un arquetipo bastante viejo. Pero también habíamos discutido algunas elecciones que parecían poco óptimas pero perfectamente entendibles, considerando el reciente nacimiento de la baraja. Hablábamos particularmente de la ausencia de Crecimiento salvaje y la poco elocuente presencia del Eco de moco. Aparentemente, el jugador ucraniano de Cloud9 se dio cuenta de la sangría de potencia que esta situación generaba y, por tanto, sacó otra lista para clasificarse a la BlizzCon.

Selección natural

Analizando la nueva baraja, podemos decir que es una evolución nacida desde la mismísima selección natural. Se retira un esbirro que no aportaba mucho en los primeros turnos y cuya sinergia con la baraja era limitada para darle ingreso a un hechizo que es mucho más determinante en los primeros turnos, algo de lo que Malfurion suele adolecer en todas las listas. Crecimiento gigante para jugar Yeti Viento Gélido en turno tres es algo que pocas barajas pueden gestionar sin perder muchas cartas en el proceso. Una combinación tan efectiva como antigua.

Malfurion

Pero por supuesto no son los únicos cambios. Para sorpresa de muchos, yo incluido, Kolento optó por dejar de lado a los Gólems de la cosecha, una carta que, al igual que el Crecimiento salvaje y Trepadora embrujada, ayudaban a disputar la mesa en los cruciales primeros turnos en una baraja que, por lo general, es bastante lenta. En su lugar, ven juego los anteriormente mencionados Yetis. A su vez, aparece en escena un solitario Draco azur para completar una curva a 5 bastante poblada ya de por sí.

Huelga decir que, siguiendo la antiquísima fórmula de 'no cambies lo que funciona bien', el doble combo de Fuerza de la Naturaleza + Rugido salvaje sigue ahí junto a las cartas estándar de Malfurion: 2x Flagelo, 2x Estimular, 2x Cólera, 2x Druida de la Zarpa, 2x Guardían de la arboleda. Este equipo de fútbol sala que juega para Malfurion todos los partidos rara vez se pone en tela de juicio. También vuelven a aparecer las cartas de Naxxramas que tan bien funcionan en el arquetipo, el Caballero espectral y la Sombra de Naxxramas.
Los cambios en las últimas listas de Druida inclinan la estrategia hacia lo agresivo, dejando un poco atrás el control de la mesa
Por último vamos a hablar de las legendarias, porque aquí hay algunas sorpresas. Cairne Pezuña de Sangre es un viejo conocido de todos y ayer discutíamos como es una gran incorporación para cualquier baraja cuyo protagonista es Malfurion. Asimismo hablábamos de la ausencia de un staple de la clase en el mazo anterior: Caballero negro. Eliminar esbirros con Provocar se vuelve muy importante cuando el metajuego se vuelve hacia el control, cosa que ha pasado con el nerf a Leeroy Jenkins y el Águila Ratonera Famélica. Esto, sumado a la escasez de hard-removal de la que hablamos antes, hace que la vuelta del Caballero sea prácticamente obligatorio si queremos garantizar una buena dosis de removals. Por último, Cenarius, la legendaria de clase, vuelve a ocupar un puesto de honor en Hearthstone. Especialmente potente con muchos esbirros en mesa, esta legendaria nos dará otra fuente de burst para colar los últimos daños en nuestro oponente. En una lista llena de esbirros elusivos y difíciles de matar, parece una opción más que tentadora. Y si no hay esbirros en nuestro lado de la mesa, no hay problema: Cenarius se encarga de poblarla con dos arbolitos 2/2 Provocar, algo nunca detestable.

Conclusión

Malfurion, Malfurion... Mi querido Malfurion. Cuántas alegrías has traído a mi feudo y cuánto te he odiado con esas manos iniciales de 3 drops a 5, sin Estimular o Crecimiento salvaje. La vida en Hearthstone es así de dura a veces. La potencia de la clase es equitativa a su capacidad para perder sola, pero ahí reside la magia detrás de la misma. Asimismo, su polivalencia y adaptabilidad son los puntos positivos perennes de Druida. Su habilidad de clase, "Escoge uno", es el paradigma de la polivalencia, basando todo su poder en ella.

Con estas dos barajas, Kolento trajo una nueva perspectiva para Malfurion. Si bien dista mucho de la lista clásica y poco vívida que jugó Kaor, el ganador del clasificatorio a la BlizzCon, no siempre perder en este juego significa tener una peor baraja. El problema seguirá siendo barajas como Handlock, uno de los némesis de Malfurion en general, pero ciertas cartas, como Cazador de fieras, ayudan mucho en estos emparejamientos. En un metajuego que se tornará lento por el momento, las barajas con burst y capacidad ofensiva serán los referentes del mismo. Por eso creo que el acercamiento del jugador ucraniano es más útil para encarar la Ladder y, por tanto, os invito a probarla. Estoy seguro que no os vais a arrepentir.

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¡Proteged los bosques, amigos!