Hearthstone es un juego tan simple como profundo. La cantidad de cálculos en él son casi tan grande como en ajedrez. Entonces, ¿podemos utilizar ideas del milenario juego en el CCG digital de Blizzard?

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25 de Septiembre de 2014, 12:28
Temas: HearthStone
Más de: GUíA, TEORíA

A pesar de que hace ya tiempo que muchos jugamos Hearthstone, algunos seguimos cometiendo errores. Uno de los más habituales que sufrimos en la comunidad es saber cuándo y cómo intercambiar nuestros esbirros. Además, mejorar este aspecto te servirá para montar mejores barajas.

En este juego de cartas, a diferencia de otros, podemos iniciar ataques contra esbirros del rival. Eso abre un abanico de posibilidades muy amplio, ya que tenemos que calcular cuasi-nfinitas probabilidades dependiendo de lo que juega el contrincante. Hoy vamos a intentar mejorar nuestros intercambios usando uno de los trucos más viejos de los juegos de estrategia. Es un truco centenario, así que no nos puede ir mal, ¿no?

Hearthstone y el ajedrez, cuestión de "tempo"

Se trata de la tabla de valor relativo de un juego milenario: ¡el ajedrez! Como muchos sabéis, los juegos de estrategia basan gran parte de sus conceptos del ajedrez y Hearthstone no es una excepción. Es más, el permitir los ataques entre esbirros no es más que una exaltación de esta constante. Uno de los puntos más importantes del ajedrez, al igual que el Hearthstone, es el tempo. Vamos a explicar un poco de qué trata esta tabla de valor relativo y cómo la podemos implementar a nuestro TCG favorito.

La tabla en cuestión es la siguiente:

  • Reina - 9 puntos
  • Torre - 5 puntos
  • Alfil - 3 puntos
  • Caballo - 3 puntos
  • Peón - 1 punto

Come veis, cada pieza tiene atribuida un valor entre 1 punto (el peón) y 9 puntos (la reina). Pero esta tabla tiene un pequeño truco: a medida que avanza la partida y dependiendo de la situación del juego, las piezas ganan o pierden valor. En algunas aperturas, los alfiles valen más que los caballos y viceversa. Asimismo, intercambiar un alfil por una torre es ganar el intercambio, ya que comemos una pieza que vale dos puntos más que la que sacrificamos.

Después de tan larga pero necesaria introducción, ¿cómo podemos aplicar este fabuloso concepto a Hearthstone? Pues atribuyendo valores relativos a nuestras cartas en juego, en mano y en la baraja. ¿Cómo lo hacemos? Valorando la clase que jugamos, a la que nos enfrentamos y la situación actual de la mesa. Son muchísimos cálculos, pero tranquilos que no son tantos como en una partida de ajedrez.

Yeti Viento Gélido C4 a Dragón Feérico D5

Vamos a poner un ejemplo simple: Es de sabiduría popular que los esbirros con fuerza 4 tienen un valor elevado contra sacerdote por la incapacidad de la clase para lidiar con ellos fácilmente. También es sabido que sus removals de daño directo hacen 2 por 1 maná, 2 a todo por 5 manás y 5 daños por 6. Entonces, si jugamos un Yeti Viento Gélido en turno 3 con moneda en una mesa vacía, en una escala del 1 al 10, yo le daría un 9. Básicamente este esbirro será un dolor de espalda para nuestro rival ya que hasta el turno 6 no se lo podrá sacar de encima con facilidad y aún así gastará todo su turno para hacerlo.

metagame 6 temporada Hearthstone

Entonces, si en el siguiente turno el sacerdote juega un Dragón féerico, ¿qué hacemos? ¿Intercambiamos por él o atacamos al rival? Hay que tener en cuenta que un intercambio mandaría a 2 de vida a nuestro yeti, dejándolo a tiro de Nova sagrada o Punición sagrada. Por tanto, el valor del yeti decaería a un 4 ó 5. A su vez, el dragoncito enemigo pierde su valor estándar en una baraja de sacerdote porque no puede darle más resistencia a través de Palabra de poder: escudo ni curarlo con su poder de clase, por lo que una carta que en turno 2 ó 3 tendría un valor muy alto en otras situaciones y héroes, en este entorno es de unos pobrísimos 2 ó 3 puntos si no tiene removal de continuación, o de un 4 ó 5 si lo tuviera, ya que le permite lidiar con una gran amenaza para él, a pesar de que sea un 2x1. Valorar correctamente la relevancia de los esbirros será nuestro camino a la victoria

Por lo tanto, si fueras el controlador del yeti, ¿qué harías? ¿Intercambias daños sobre tu teniente general por la vida de un soldado raso del contrincante? La opción correcta, en mi opinión, sería atacar al rival y asegurar daños. Luego, si quiere intercambiar, que lo haga él, pero así no le perdonamos puntos de vida. Además, este movimiento nos dará información para encarar el siguiente turno, ya que si no intercambia, sabremos que no tiene el removal de continuación y podremos cambiar daños en nuestro esbirro por cartas con casi total impunidad.

Tenéis que entender que esto es un mero ejemplo de los que vais a tener decenas en cada partida de Hearthstone y está en vuestra potestad el saber reconocer los valores. Este artículo pretende explicar el funcionamiento de una tabla de valores relativos y no una guía de qué hacer en cada situación. La clave en el éxito de los intercambios es saber leer e interpretar el emparejamiento y la situación de la mesa de juego. A veces, incluso, hay intercambios contraintuitivos que terminan siendo favorables. Por ejemplo, en turno avanzado, quizás es mejor intercambiar un esbirro 2/1 que el Escudo Divino de nuestra Escudera Argenta por un X/1 del oponente, para proteger algunas de nuestras cartas de un sweeper de mesa.

Mañana culminaremos este artículo con más ejemplos y una lista de consejos a seguir para mejorar nuestros intercambios. ¡No os lo perdáis!