Tras la excelente vivencia de la Gamergy ha llegado el momento de volverse un tanto críticos y hacer un repaso a las circunstancias. Los deportes electrónicos están creciendo, sí, pero siguen sufriendo por culpa de los mismos profesionales que quieren hacerlos crecer, consciente o inconscientemente.

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eSports en España
Gradas durante la FinalCup. Fuente: LVP
2 de julio de 2014, 18:00
Temas: eSports
Más de: GAMERGY, OPINIóN

Tras la resaca post Gamergy, un evento que ha conseguido reunir elocuentemente a una gran cantidad de auténticas eminencias dentro del mundo de los eSports, toca volverse un poco crítico. Aunque el escenario ha sido verdaderamente increíble y los partidos dignos de elogio, estos tres días no han podido evitar que me quede cierto mal sabor de boca.

No me gustaría que nadie malinterpretara mis palabras. La Gamergy, en mi opinión y la de otros miembros del equipo, ha sido un total éxito, con una ejecución intachable en su mayoría y mucha implicación por parte de la organización. El público ha sabido también estar a la altura y la oferta de actividades ha sido más que decente. Hasta hemos podido ver algunos de los mejores jugadores ya no españoles, sino europeos, reunidos. ¿Entonces?

eSports en España, un sector a profesionalizar

A lo largo del fin de semana, independientemente de con quién hablara o en el tono en el que se hiciese: profesional, distendido, corporativo o simplemente casual, aparecía de forma espontánea y siempre una misma idea. Esta no es otra que la absoluta falta de profesionalización, que no de profesionalidad, del mundo de los eSports en España. Y por desgracia es una realidad de la que todo el mundo es consciente pero parece que nadie ha encontrado la fórmula para resolverlo.

Los promotores carecen de la experiencia para triunfar en un negocio todavía malentendidoDesde los medios informativos, hasta la gestión de de equipos, el coaching o simplemente el marketing dentro de los eSports parecen estar plagados de intentos de profesionales (o ni eso) mezclados con auténticos expertos y veteranos cansados de luchar por unas condiciones dignas y una situación que vaya más allá de la afición o el malgasto de dinero. Muchos promotores carecen de la experiencia necesaria para invertir en un negocio todavía mal entendido aquí en España, mientras que la gente que tiene buenas ideas y los asesores verdaderamente experimentados o pasan desapercibidos o los toman por el pito del sereno.

Hace falta profesionalizar el sector. Es decir, asentar las bases serias y profesionales de un negocio floreciente que todavía no ha obtenido estabilidad y por tanto sigue siendo un terreno difícil de explotar. En primer lugar, creo que nadie es consciente de que para que el negocio de los eSports en España funcione hay que tener en cuenta muchísimo más que un equipo, sus jugadores y sus meros resultados. Por suerte ya hay quien se ha dado cuenta del asunto y ha comenzado a apostar por un modelo de negocio más sólido y que, por supuesto, no funciona a corto plazo, sino que es una inversión segura pero lenta, como todos los buenos negocios.

La enfermedad del "ego más grande"

Lo más triste de los eSports en España es que encima de encontrarnos ante un panorama ciertamente difícil, donde muchos son los intentos y pocos los aciertos, la escena de los eSports sufre de una enfermedad aún más concreta y peligrosa. El exceso de ego y la competencia insana están haciendo mucho daño al deporte electrónico. En vez de unir fuerzas en un mundo que ya pone las cosas difíciles las iniciativas normalmente tienden a ponerse zancadillas entre sí a pesar de que este mismo esfuerzo juegue en su contra.

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Y no hablo solo de los proyectos más pequeños, no. Desde el jugador más sencillo hasta la entidad organizadora de eSports en España más importante muestran en muchas ocasiones las ganas de boicotear y arruinar a sus semejantes contraprogramando, criticando o incluso difamando. Es más, existen casos de pura "compraventa" dedicada en exclusiva a fastidiar a un supuesto competidor. La Hay quien se mete en este negocio en busca de un reconocimiento a toda costacompetencia no es extrañan en ningún negocio, pero el panorama hostil que se vive dentro de los eSports es casi de risa. Ridículo.

Tiene su explicación, por supuesto, y es que muchas de las iniciativas han surgido de manera casi personal y con mucho esfuerzo y pocos resultados en un nicho de mercado emergente. Por tanto hay quien considerándose un gran empresario no se da cuenta de que en realidad está actuando de la manera más visceral por que siente que su proyecto está siendo directamente atacado. Pero los negocios son los negocios y lo profesional no ha de caer en ese saco de lo personal. Si queremos profesionalizar el sector de los eSports en España no tenemos más remedio que dejar a un lado las rencillas particulares y mirar por los tratos que más benefician a los proyectos. Porque son estos proyectos los que asientan las bases de un ecosistema profesional que todos necesitamos. Hasta que no llegue el día en el que todos los implicados en el sector nos comportemos con seriedad, dejando nuestro ego a un lado, no podremos elevar a los eSports al nivel profesional que se merecen. Y los culpables somos nosotros mismos.