El CES 2013 ha comenzado fuerte, sobre todo desde NVIDIA. El fabricante de tarjetas gráficas y procesadores ha presentado su nuevo procesador móvil, Tegra 4, su apuesta portátil para videojuegos, Project Shield, y el llamado NVIDIA GRID, una interesante combinación de hardware y software que permite ejecutar juegos en la nube.
NVIDIA-GRID

El máximo responsable de la compañía, Jen-Hsun Huang, ha sido el encargado de presentar NVIDIA Grid en sociedad. El hardware se compone de un rack formado por 20 servidores Grid, conteniendo cada uno 12 tarjetas gráficas (240 en total), ofreciendo un rendimiento de 200 TFLOPS, es decir, una potencia equivalente a 700 Xbox 360 juntas. Simplemente con mezclar muchos de estos racks se podría alcanzar un rendimiento incalculable. Cada uno de estos servidores podría dar servicio a unos 24 usuarios de manera simultánea, una forma sencilla de multiplicar dicho acceso.

El videojuego Trine 2 ha sido el protagonista de la demostración, ejecutándose desde la nube para transmitirse a varios dispositivos como una televisión y una tablet Android. Y todo esto sin latencia (apenas 30 milisegundos) y manteniendo el progreso del juego si decidiéramos cambiar de dispositivo. El usuario sólo tendría que instalar la aplicación correspondiente y ya podría acceder a una inmensa biblioteca de juegos que estarán almacenados en los señalados servidores. Con esta fórmula se apuesta por la sencillez y la libertad de fronteras. El proyecto NVIDIA GRID es sumamente importante para el sector, ya que pasa página desde lo tradicional hacia un mundo libre de barreras. De hecho, se evitarían las molestas instalaciones de juegos, los requisitos de sistema y los indeseables parches.

NVidia proporcionará los pertinentes SDK a los desarrolladores interesados, mientras que actualmente se encuentran en conversaciones con socios como Agawi, CloudUnion, Cyber-Cloud, G-Cluster, Playcast y Ubitus.

Sin embargo, tenemos muy reciente el fracaso de OnLive, un proyecto de similares funciones aunque bastante limitado. OnLive nunca ha tenido un apoyo real, ni desde dentro, -no se trata de una empresa tan grande como NVIDIA-, ni desde fuera, ya que siempre ha contado con muchas reticencias sobre su posible éxito. El problema de OnLive también se remonta con haber nacido adelantado a su tiempo, requiriendo del usuario una serie de velocidades de Internet que no se poseen en todos los países.

OnLive fracasó porque poca gente lo usaba, y los que se aventuraron con ello no dejaban de quejarse ante infinidad de problemas técnicos que se encontraban debido a la limitación de las conexiones a Internet. Todo esto, unido a los altos costes de mantenimiento para una empresa del tamaño de OnLive, provocó que la compañía se hundiera el pasado verano, y todo potenciado por la compra de Gaikai por parte de Sony, el golpe de gracia a un sueño que apareció demasiado pronto. Veremos qué tal funciona esta interesante apuesta de NVIDIA.