Cuántas veces, en una interminable sesión de juego, más de uno ha querido atravesar la pantalla para introducirse literalmente en el videojuego y vivir, junto a nuestros queridos protagonistas, las aventuras de las que sólo nos separan unos cuantos píxeles y nuestra imaginación. Algo así es lo que tuve la oportunidad de vivir hace unos días en la Halo Experience que la gente de 343 Industries y Microsoft celebraron en Liechtenstein, poniendo patas arriba el diminuto país para llenarlo de Covenants, Forerunners, Warthogs y un puñado de gamers nerviosos.

Caracterizados como arqueólogos en busca de unas ruinas encontradas en algún punto del planeta, dos autobuses nos trasladaron desde el aeropuerto de Zurich a Liechtenstein en un trayecto que bordeaba los Alpes y los lagos del país con el queso más rico del mundo, Suiza. Mientras, pudimos ver toda la serie completa de Forward Unto Dawn, que se ha ido emitiendo en forma de webisodes de cara al lanzamiento mundial del videojuego la semana pasada.

En un punto del camino, y ya completamente a oscuras porque en las montañas anochece mucho antes, unos señores de la UNSC muy enfadados nos bajan rápidamente del autobús y nos meten en una caravana de Jeeps que nos lleva ahora, completamente a oscuras y por un camino que huele a pólvora en busca de los restos arquelógicos prometidos. Parece sin embargo que hay algún que otro problema, porque desde el capitán más capitán al soldado más raso de la UNSC parecen extremadamente nerviosos.

Puede que no se haya notado, pero cuando digo UNSC es gente caracterizada como tal, que habla como tal, que parlotea nerviosamente por el walkie talkie todo el rato y que actúa todo el rato. Cuando hasta los conductores de los jeeps actúan, hasta el último actor de la línea actúa, el resultado es de inmersión total en lo que está ocurriendo. Efectos especiales, niebla, bengalas y un kit de supervivencia que nos reparten rápidamente dan paso a la siguiente parte de la aventura.

Dentro del kit hay un poncho, unos guantes, un casco y una pequeña linternita que nos acompañarán en la misión que nos ha encomendado la UNSC. Al parecer los hallazgos arquelógicos relacionados con los Forerunners han sido interceptados por los Covenant y necesitamos de su escolta para recuperar cuatro glifos en runas que debemos introducir en un portal.

Nos dividen en varios escuadrones que se dirigen a varios puntos del terreno para recupearlas, en mi caso nos tocó subir a una colina mientras soldados heridos caían y disparos (provenientes de altavoces convenientemente camuflados en la maleza) sonaban por todos lados. De nuevo, la sensación de urgencia, la niebla, los Alpes en la noche y los efectos especiales conseguían que la inmersión fuese poco menos que total, de que realmente estás dentro de Halo.

Recuperada la runa de entre la maleza y vuelta a los jeeps, el siguiente destino era una mina abandonada (una mina real para el día a día de los habitantes de Liechtenstein), donde juntamos todos los glifos para oír a continuación disparos que salen de la boca de la mina. Iluminado con una tenue luz roja y montado en un Warthog llegamos a uno de los momentos más emocionantes de la experiencia Halo, la aparición del Master Chief, que llega (supuestamente) para salvarnos de los Covenant y encaminarnos a nuestro último destino, un castillo en lo alto de una colina donde se encuentra el portal que hemos de cerrar.

Y una vez subida la colina, reunidos los glifos e interrumpida la cuenta atrás los espejos del extraño invernadero en el que parecemos encontrarnos en lo alto de la colina se desvanecen y aparecen, detrás y por fin, un pequeño enjambre de pantallas con Halo 4 listo para ser jugado y disfrutado por las hordas de gamers.

Jugar Halo ha sido para muchos durante varios años una experiencia inolvidable, pero vivirlo, o por lo menos llegar lo más cerca posible a ello, es otra de las cosas que personalmente van a quedarse en mi cabeza durante bastante tiempo. Podéis leer mi reseña, y mi opinión sobre Halo 4, y mientras quedamos a la espera de que aparezcan los Covenant por el horizonte, esta vez de verdad, nos vemos en el multijugador de Halo 4.

Galería­ de imágenes