Llevábamos mucho tiempo sabiendo de él y con muchas ganas de poder probarlo en nuestras consolas. Tras su anuncio en el E3, varios han sido los meses de desarrollo para Fable: The Journey. Los estudios de LionHead tenían un importante desafío, adaptar una de las marcas más reconocidas de Microsoft dentro del género rol a un juego controlado únicamente con Kinect. ¿Contentará el resultado final a los seguidores de Fable?

Antes de nada, tenemos que aclarar que Fable: The Journey es un spin-off de la popular saga de Xbox, cuya historia se centra en un mundo medieval, con una historia que transcurre aproximadamente unos 50 años después de los acontecimientos de Fable III. A pesar de este detalle, los desarrolladores han sabido mantener los suficientes elementos para que los más arraigados de la saga no se sientan raros (dejando a un lado el hecho de que el juego deja su género tradicional, el rol).
Todo muy rodado
Como os decimos, Fable The Journey cambia el género rol por uno mucho más simple, el de acción sobre raíles. Al tratarse de un juego exclusivamente jugado con Kinect, LionHead decidió elegir esta forma de juego que a priori, es mucho más cómoda para el jugador. Como contrapunto, perdemos ese gran carácter de exploración de escenarios presentes en los juegos con libertad de movimientos, y más en concreto con los anteriores títulos de Fable.
Gabriel, el joven aprendiz de mago será el personaje principal de la aventura con la misión de salvar el reino de Albion de las fuerzas del mal. En su camino contará con la ayuda de Theresa y por supuesto el caballo Seren, quien nos transportará de un lado a otro en el camino, y cuyas riendas tendremos que mover haciendo los gestos apropiados con los brazos. El resto de la ambientación, Hobbes y Huecos incluidos (enemigos de la saga) siguen las líneas vistas en los anteriores títulos, manteniendo su aspecto simpático.
Todo esto, se combina con unos gráficos detallados que nos muestran un universo de Albion con todo detalle, aunque desafortunadamente no podremos explorarlos como nos gustaría, como hemos comentado anteriormente. Y es que, a pesar del gran buen hacer a nivel gráfico y sonoro (con melodías a la altura de la saga), su sistema de juego, únicamente con nuestro cuerpo, se vuelve el peor enemigo de Fable: The Journey.

Jugando con las manos
La mecánica de juego de Fable The Journey es fácil y puede pecar de simple en algunos momentos. En cada una de nuestras manos tendremos un hechizo de fuerza o rayos. Esos hechizos podrán ampliarse y mejorarse según avancemos en el juego, ofreciendo así un tímido elemento de rol. Con estos elementos, tendremos que apunta y disparar a los enemigos con nuestras manos (ya que como decimos, el juego es sobre raíles).

Esta mecánica de juego puede resultar repetitiva ya que durante la aventura, hay pocas variedades durante el recorrido. Sí destacan algunos puzles y jefes finales que darán algo de dinamismo al recorrido, alargando así el juego que puede completarse en no más de 15 horas de juego (según nuestras habilidades con Kinect).
Y es que, aquí tenemos que destacar un punto en contra del juego, su propia jugabilidad con Kinect. En muchas ocasiones los ataques no se lanzan cuando queremos dado que Kinect no reconoce con precisión nuestros movimientos. Una vez más se notan las limitaciones tecnológicas con las que todavía cuenta el sensor y que deberán ir solventándose con el tiempo.
¿Es la fórmula para Kinect?
El sensor de movimiento de Microsoft vio la luz hace ya dos años y ha conseguido vender millones de dispositivos tanto en América como en Europa. Sin embargo, los juegos que han ido viendo la luz y cuya jugabilidad es exclusiva con él, no han sido muchos. De entre esos lanzamientos, quitando la saga Dance Central, enfocada exclusivamente al baile, no hemos encontrado ningún juego que destaque especialmente, a pesar de los intentos.
Y es que este Fable The Journey a pesar del esfuerzo que ha demostrado, sigue quedando como un juego de segundo plano, a pesar de haber intentado atraer hacia el dispositivo, a la parte más hardcore del mercado. Ya sea por las carencias técnicas del propio Kinect, como por la falta de atino a la hora de desarrollar le juego, se nos queda una sensación de estar ante un juego que no termina de llenar como lo harían otras producciones con jugabilidad clásica.
Microsoft ya ha agotado sus intentos de crear un sistema de juego a través de su sensor con juegos tradicionales. Puede, que la próxima generación de Xbox traiga la tecnología que permita una experiencia de juego completa, sin fallos de precisión y mucho más fluida. Puede, por el contrario, que los sistemas de movimiento, tal y como los entendemos hoy en día, sigan siendo perfectos para juegos de baile o mini juegos, pero que fallen en otros campos.
Sólo en un futuro veremos si ambos caminos se juntan o si por el contrario, siguen direcciones distintas.









el kinect tambien esta muy padre para juegos de ejercicio tipo your shape fitness o adidas my coach, de ahi en fuera esta muy asko