Esto va para los indecisos, para los que han estado en una cueva durante un mes, para los que roban wifi a los vecinos. Ahora que ya está la casa de subastas con dinero real, y después de haber arreglado diversos bugs y mejorado el rendimiento de los servidores, Diablo III, tal como fue pensado, ya está en la calle. Y el muy cabrón viene para robarte la vida social, familiar, laboral, la vida en pareja... Todo tipo de vida. Porque no hay imitaciones que valgan, solo Diablo puede ser Diablo. 12 años después de la anterior entrega, aquí está.

Antes que nada, si tienes fibra óptica, echa un vistazo al artículo para solucionar las desconexiones. Si no tienes, te la recomiendo pues, aparte de mejorar la velocidad de navegación, te irá más fluido. ¿Qué? Sí, te irá más suave porque este juego precisa de conexión a internet constante, y aquí tenemos una de las pocas pegas del esperadísimo tercer capítulo de la saga de Blizzard. Igualmente, no hay que preocuparse; va perfecto en conexiones menores, como ADSL 3 MB/s. La excusa, es que guarda el progreso en los servidores, así como los logros. Efectivamente, ahora hay logros, muchísimos, tanto para single player como para cooperativo.

Una vez creas tu cuenta en Battle.net, si no la tienes ya, puedes acceder a Diablo III. Crea un personaje, entre los cinco que hay, y comienza la partida. Bárbaro, Cazador de Demonios, Monje, Mago, y Médico Brujo, da igual cual elijas, te espera una aventura trepidante y adictiva. Te esperan partidas de 30 minutos que se convierten en 2 horas. Partidas de 2 horas que se convierten en 4. Novias que se enfadan porque no les haces caso.

Tendinitis a la vista

Clic, clic, clic, clic, clic. Todo se controla con el clic, se abusa del clic, se llega a tener dolor en los dedos, en las articulaciones. Por ello hay que parar de vez en cuando, para ir al baño también. Luego vuelves y sigues masacrando bichos, a cada cual más difícil. Es verdad que al principio es pan comido, un paseo para bebés; descuida, más adelante te van a dar lo tuyo. Así, la curva de aprendizaje es hasta demasiado suave, permitiendo entrar a todo tipo de jugadores, a los novatos y a los veteranos de la saga. Esto será bienvenido para unos y maldecido por otros, aunque al final la balanza se equilibra favorablemente. A partir de la dificultad Pesadilla es donde realmente necesitas equilibrar bien tu personaje, tanto en equipo como en habilidades.

Diablo III se divide en cuatro actos, cada cual con su super final boss, su entorno bien diferenciado, y sus enemigos propios. Si digo que los escenarios han sido elaborados con muchísimo mimo, me quedo corto. Indudablemente, el arte es alucinante, como siempre en Blizzard. Puede que si haces zoom, con la tecla Z, notes que gráficamente no es gran cosa, pero en la vista normal, el juego es realmente bello. Su magistral uso de luces, sombras, y efectos, dan lugar a un aspecto visual impecable. Con la configuración a tope y a 2560x1440 de resolución, puedo asegurar que es un festín para los ojos.

Un festín gore, también. La primera vez que destruyes un monstruo de los fuertes y explota violentamente, en un desparrame de hemoglobina sin igual, te dan ganas de levantarte de la silla y gritar cual Leónidas en 300, con su “This is Sparta”. Cuando subes de nivel, igual, explota todo y sientes en tu cuerpo un ataque de adrenalina quizá algo insano. Además, el nuevo motor de física permite reventar objetos y escenario con cada combate, aumentando la espectacularidad.

La actualización de un clásico

¿Se podía mejorar un clásico como Diablo 2? Con esta tercera parte tenemos la prueba fehaciente de que se podía. Aunque el juego parece ahora más fácil, pero no nos confundamos. El ánimo de Blizzard es el de centrarte en el combate, en la estrategia más directa, sin distracciones. Por ejemplo, me encanta que ahora el oro se recoja directamente al pasar por encima, ya no hace falta darle clic. Y más: los enemigos sueltan cápsulas de vida que nos regeneran al pasar. Ya no hay pergaminos de portal al pueblo, tenemos un botón para hacerlos gratis. No hay pociones de maná, se recarga automáticamente, y ya no es solo maná, sino también espíritu, furia, y poder arcano, dependiendo de la clase. Incluso puede que se divida en dos, como con el Cazador de Demonios, que tiene odio y disciplina, cada uno para desencadenar un tipo de poder concreto.

Más ayudas para concentrarnos en patear culos infernales lo antes posible: el sistema de comparación de ítems. En el caso de las armas, tenemos ahora un gran marcador de DPS, daño por segundo, para saber rápidamente si estamos infligiendo más daño al enemigo. En el caso de armadura y otros, hay un recuadro de “cambios de estadísticas al equipar el objeto”, por el cual sabemos de un vistazo los aspectos más importantes que mejora o empeora con respecto a nuestra actual configuración.

Otro factor en el que vemos esta nueva orientación es en la eliminación de puntos de atributo y puntos de habilidad. Al subir de nivel, los puntos de atributo suben automáticamente teniendo en cuenta la clase (si es monje, por ejemplo, sube más destreza que fuerza). Por otro lado, vamos desbloqueando habilidades y runas asociadas a estas, que las van mejorando, por lo que iremos saltando de una habilidad a otra, dependiendo de la runa que hayamos desbloqueado. Esto parece un error, pero es definitivamente un acierto, haciéndolo nuevamente más dinámico y centrado en la estrategia del combate. Nos obliga a no asentarnos en un estilo, a mantenernos frescos.

Aquí no se acaba el lavado de cara. Al abrir el inventario, se iluminan los últimos objetos recogidos y no vistos. Te dice constantemente adónde tienes que ir y cuál es la forma más rápida de llegar, ya sea señalando los portales cercanos, iluminando entradas en el mapa... De un rápido vistazo sabemos si un item dispara hielo o fuego, por su fondo característico. Desde el acto 1 se nos ofrece la compañía de un personaje, siendo el templario, el canalla, y la hechicera las posibilidades. Podemos equiparlos y elegir sus habilidades al subir de nivel.

Quiero pasármelo otra vez, y luego otra

No solo ha mejorado ampliamente la jugabilidad general de Diablo para un jugador, sino la del modo cooperativo. Jugar en este modo es tan fácil como entrar en una partida pública, desde el menú donde escogemos el jugador. También nos podemos unir rápidamente a la partida de un amigo en la misma pantalla de selección, mediante botón de acceso directo. Al entrar en este tipo de partida, hacemos clic en el estandarte del otro jugador, y nos teleportamos directamente a su posición. Cero complicaciones.

En modo cooperativo los enemigos son más fuertes, aunque esto va a cambiar en el parche 1.0.3 que llega mañana. Al parecer, serán igual que en monojugador. Cada parche mejora diversos aspectos, como la dificultad, la relación de items mágicos que sueltan los bichos, los requisitos del joyero, más penalización para las reparaciones de equipo en nivel 60, etc. También se habla ya del parche 1.1, por lo que hay que estar atento a la web oficial para seguir los cambios

La historia, muy bien narrada y conectada mediante espectaculares cinemáticas, se puede acabar en unas 13 horas, yendo muy rápido y saltándose prácticamente de todo. Si eres de los que limpian el mapa, como yo, puedes tardar bastante más; en mi caso, casi 25 horas. Y eso es solo el comienzo. Diablo III es impecablemente rejugable, si sumamos las dificultades (normal, pesadilla, infierno, averno), las cinco clases de personajes, las mejoras al joyero y al herrero (que requieren items especiales encontrados en niveles superiores de dificultad)... Son incontables horas, más de 100, las que quieras, las que aguantes. Si pensamos así, los 60 € que cuesta se hacen baratos.

9/10

Ha sido un desarrollo tortuoso, pero al fin está aquí. Diablo III es un juego recomendadísimo, y una inversión de futuro. Blizzard no va a dejar de afinarlo con sus parches, de mejorarlo hasta dejarlo pulidísimo. Ellos nos escuchan, leen las sugerencias de los jugadores, ven como jugamos, y adaptan este título para que cada vez nos reporte una experiencia más placentera. La comunidad es enorme y seguirá creciendo, el modo cooperativo no se va a quedar solo, también llegará el jugador contra jugador. La casa de subastas está hasta arriba, tanto la de oro como la de dinero real. Eso sí, en este último caso, Blizzard se lleva una comisión, claro.

Todo esto nos da como resultado un juego redondo. ¿Qué más puedo decir? Cómpralo sin miedo, no te vas a arrepentir.