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Vaya que andamos monotemáticos en Ecetia, pero bueno, no somos sólo nosotros, al parecer el mundo gamer ha detenido su andar en pos del regreso de su hijo pródigo, el nunca bien ponderado y hasta ahora tristemente célebre Diablo III. Pues que de noticias de segunda mano habla todo el mundo, y como que ya estoy un poco cansado de leer de algo que le pasó a los demás, así que les voy a hacer un resumen en primera persona de lo que realmente hemos sufrido como jugadores aquellos que adquirimos el juego en preorder con la esperanza de encontrar un producto que como mínimo les pasara el trapo a todos aquellos que inspirados en aquel temprano antecesor llamado Diablo II intentaron emular pero nunca lograron siquiera aproximarse.

Que conste que no quiero hacer un análisis ni mucho menos, ni siquiera pienso darle una puntuación ya que apenas he completado una pequeña parte de la historia --maté al Rey Loric, un viejo conocido del Diablo original-- tan sólo quiero usar este espacio que se me da para contarles los vericuetos que vengo pasando con el mismo.

Compre mi Diablo III apenas unas horas antes de que el juego se lanzara oficialmente, o sea con el tiempo suficiente para que se descargara. Comenzamos bien, con una excelente tasa de descarga se comenzaron a descargar los 15 gigabytes que pesa el.. ¿cliente?, primera alarma, ¿cómo cliente? si lo que yo estoy comprando es un juego single player con alguna posibilidad de multiplayer. El programa que descargamos inicialmente y desde donde lo iniciaremos tiene varios indicadores de porcentaje, cuando la descarga está aproximadamente por el 10% el juego puede ya configurarse, más o menos al 30 % el juego es jugable aunque con limitaciones y al 75% ya está óptimo para ser jugado completo aunque algunos vídeos de escenas intermedias pueden faltar. Un gran acierto pienso. Así que apenas llegado al 30% asocié mi juego a mi cuenta de Battlenet y a jugar. Error. Ningún jugar. Mensaje de sobrecarga en el servidor, imposible conectarse. Bueno, es obvio, si acaba de lanzarse y hay personas que tienen pre órdenes desde hace 2 años es natural que haya un poco de sobrecarga al principio. Bueno, es de noche, dejemos bajando y mañana jugaremos.

Ocho horas después, me despierto previo ir al trabajo a chequear la bajada. Veo que el cliente está detenido y no bajó más que algunos megas. Vaya, algo anduvo mal, evidentemente no soporto el cambio de IP que suele hacer mi servicio de ADSL y cortó la conexión. A loguearse de nuevo y dejar bajando. Cuando vuelva por la tarde ya debería haber terminado. A todo esto les quiero contar que pagué por el juego 250 pesos argentinos, o sea 55 dólares aproximadamente a conversión. Bien por Blizzard que vende en moneda local, ya que con las restricciones de uso de dólares que venimos sufriendo en nuestro país hubiese sido un dolor de cabeza comprarlo en moneda extranjera.

Vuelvo del trabajo, lo echo a mi niño de la computadora, babeando por reencontrarnos 12 años después con Tristan y sus pobladores. Veo que la bajada si bien progresó aún no terminó, bueno no importa probemos a jugar. Intento conectar, una, dos, quince, treinta veces, nada, el dichoso error de servidor saturado. Ingreso en las opciones de configuración, en la sección conexión y veo que se puede elegir el server al cual conectarse, cambio América por Europa --tan sólo hay tres opciones, América, Europa y Asia-- y finalmente valida y conecta el juego.

Defino personaje, un mago, hombre, nada más que elegir y me lanzo a la aventura. En un principio comienzo a sentir algo raro, el juego da tirones, no muy importantes pero algo molesto. Mato unos enemigos que no presentan demasiada dificultad, es más, diría que nula. Me acerco a un poblado que me entero es Nueva Tristan una pequeña charla con los pobladores y me lanzo de lleno a completar la primera misión. Hasta ahora sólo clicks sobre enemigos que realmente no causan una mayor molestia. Hay algo de destrucción de escenario, simpático, con bonitos gráficos y que dan algunos premios por rotura masiva. También noto que a parte de las típicas pociones de vida, los enemigos dejan también unos pequeños orbes rojos que nos dan vida. Si los enemigos no representan ningún desafío, dichos recuperadores de energía hacen que el desafío directamente no exista. Conste que el juego no deja cambiar la dificultad inicialmente y solo podemos arrancar la campaña en normal. Así luego de un par de horas de idas y vueltas al pueblo llego a algunos enemigos jefes, que según recuerdo en el Diablo II eran de por sí de temer, en este caso nada, nos limitamos a hacer un poco más de clickeos sobre ellos y caen cual fortalezas de naipes. Así hasta el dichoso Rey Loric que sólo duró un poco más pero que cayó a manos de mi mago y un templario que me acompañaba de manera muy simple y sin complicaciones. Algo anda mal por aquí. Tengo toda la sensación de estar jugando con trampas o algo por el estilo.

Peor esperen, algo que no conté, estando en medio de la aventura, leo un mensaje del servidor, en 5 minutos se darán de baja los servicios por mantenimiento. Bueno, y eso a mi que me importa, si yo ya estoy en el juego, validado y haciendo una campaña de un jugador. Error, a los 5 minutos soy pateado del juego como si estuviera en un bar de mala muerte a la hora del cierre. A esperar dos horas que es lo que tardaron en restablecerse los servidores. Y si por esas casualidades se les ocurre cambiar de servidor, sepan que los personajes definidos en uno no son migrables al otro, así que cuidado con esto. Pero aparte de todo esto hay algo bastante peor con este peculiar sistema de DRM que utiliza el juego, la comunicación con el servidor es constante, imaginen un MMO pero de un jugador, cada uno de nuestros movimientos son enviados al server. Con lo cual, si hay congestión o están utilizando la red para algo más --como en mi caso que estaba subiendo un archivo de un giga y pico a unos amigos-- sufrirán lag, y en algunos casos terrible, viendo como nuestro personaje responde varios segundos después a nuestros movimientos. Terrible.

En multiplayer cambia bastante la cosa y el juego se vuelve más ameno y desafiante, ayer por la noche lo probamos con un amigo y realmente es otra cosa, el juego plantea más desafío en modo multiplayer y la exploración acompañada con un amigo se hace bastante más amena, aún así las cotas de dificultad son en extremo bajas. Vamos a ser claros, el juego no innova en nada, de hecho saca cosas que tenía Diablo II como el árbol de habilidades dejando que la elección de la próxima habilidad recaiga directamente en el ordenador, cosa que le saca variedad a los distintos jugadores que podíamos ir encontrando en las partidas multiplayer, así que si estamos jugando con alguien del mismo nivel sabremos que tendrá exactamente las mismas habilidades que nosotros y sólo nos diferenciará el equipo que llevemos, que en esto si, debo aceptar, es muy variado en propiedades.

La realidad es que todos estábamos esperando al heredero de Diablo II y lo cierto es que nos encontramos con otro quasi clon creado por la misma empresa de este último y que no supo darle una buena vuelta de tuerca como ya le habían dado otras empresas con muchísimos menos recursos, sin ir más lejos, Magicka es lejos, pero muy lejos mucho mejor que Diablo III, y vale entre 5 y 10 veces menos. Por mi parte voy a continuar jugando, pero lejos han estado de complacer estos largos 12 años de espera, sin ser la porquería de Duke Nukem Forever, Diablo III es una vergüenza comparado con sus hermanos mayores.