Todos los que habitamos este universo poblado de píxeles y sonidos electrónicos tenemos en nuestro corazón aquel lejano artefacto que se encargó de alguna manera de abrirnos la puerta a este cálido lugar. Estos dispositivos tienen un tiempo de vida y un pico de influencia con lo cual dicha maquinaria está íntimamente relacionada con nuestra edad, tal es así que la gente de mi generación, o sea aquella que oscila entre los 35 y 45 años tiene más o menos el mismo grupo de computadoras o consolas como referente. Algunos --los mayorcitos-- ingresaron con el Atari 2600, otros --los más tardíos-- lo hicieron con la Nintendo Entertainment System, o su versión china el Family Game, pero los que ingresamos de la mano de las micro y especialmente en España, Argentina y me atrevo a decir de gran parte de Latinoamérica lo hicimos de la mano de dos grandes microordenadores, una, la Commodore 64 que también cumplió años hace poco era la vedette, pero no accesible a todos los bolsillos, la otra la ZX Spectrum.

Corría el año 1982, el Reino Unido en una de sus peores crisis económicas bajo el liberalismo de su primera ministro la llamada Dama de Hierro, Margaret Thatcher y a punto de ingresar en una desigual guerra contra un ignoto país en el sur del continente americano, liderado por una sangrienta dictadura, por dos islotes perdidos en el Pacífico Sur. Bajo este contexto social y económico lo teníamos a Sir Clive Sinclair y su empresa Sinclair Research que venía de meter dos hitos en la historia informática, la primera la ZX80, primera computadora personal en constar menos de 100 libras y la segunda su correspondiente expansión la ZX81. Pero llegado a 1982 el público estaba pidiendo una evolución por sobre todo viendo otros sistemas que ya traían innovaciones tales como varios colores alta resolución e incluso sonido en varios canales como las estadounidenses Commodore 64 o la línea XL de ordenadores de 8 bits de Atari. La tecnología existía pero también Sir Clive tenía el desafío de mantener la premisa esencial de su compañía, hacer un equipo al alcance de la familia media empobrecida de la Inglaterra de esos años.

La solución vino dada de la mano de Rick Dickinson, diseñador industrial que había ingresado a Sinclair Research en 1979 reemplazando al diseñador original de la compañía John Pemberton. Dickinson, que ya había estado detrás del diseño de la ZX 80 y 81 mantuvo la línea de sus predecesoras en su exterior pero agregó el famoso teclado de goma con los tokens del lenguaje que tan característica hacía a la línea de ordenadores Sinclair. Algunos de estos tokens cambiaron de la fase de diseño a la de producción reemplazando ARC por CIRCLE, FORE por INK y BACK por PAPER, palabras que a los poseedores de este equipo se nos hacen tan tradicionales. Quiero hacer un pausa aquí para hacer un pequeño hincapié en el tema de los tokens. Uno de los grandes problemas en ese entonces era la cantidad de almacenamiento para ejecutar los programas, y no estoy hablando ni en sueños de los espacios monstruosos que se utilizan hoy día para guardar una simple textura. Hablo del simple espacio de ejecución de un programa. Para ahorrar memoria habían desarrollado un simple método de introducción y almacenamiento de código. en vez de almacenar la palabra completa cada palabra clave del lenguaje BASIC con el que contaba la Spectrum tenía asociado un número hexadecimal almacenado en la memoria y traducido en tiempo de ejecución a su subrutina correspondiente. Cuando tecleábamos un programa presionábamos ciertas combinaciones de teclas y la palabra correspondiente aparecía completa en la pantalla, con esto se evitaban muchos errores de sintaxis y de paso se utilizaba una cantidad mínima de memoria para almacenar el código de nuestro programa. Era una solución Win-Win.

El cerebro pensante de la Spectrum no era otro que el popular procesador de Zilog Z80A funcionando a 3,5 Mega hertz, mismo procesador que utilizara toda la línea de ordenadores MSX y posteriormente el Nintendo Gameboy y Gameboy Color. Los primero modelos en salir a la venta tenían 16 kilobytes de ROM y 16 o 48 Kilobytes de RAM. El encargado del diseño del hardware fue Richard Altwasser otro famoso ingeniero e inventor amigo de andanzas de Sir Clive. La salida gráfica era generada por un modulador de radiofrecuencia diseñado para ser conectado a cualquier tipo de TV contemporánea. No tenía salida de video compuesto pero era realmente muy simple de realizar tomando la señal de la entrada del modulador y soldando dos cables y una resistencia --para evitar cortocircuitos-- para generar dicha salida, yo mismo hice la modificación en mi casa, y les puedo asegurar que era absolutamente simple. La resolución total de la pantalla era de 256 por 192 píxeles, y aquí utilizaban otro truquillo para ahorrar memoria. Básicamente la pantalla se componía de dos capas, una de píxeles, mapeada directamente en la RAM, los primeros 6 kilobytes de dicha memoria contenían cada uno de los píxeles de la pantalla, o sea los 6144 píxeles tenían una correspondencia uno a uno con cada uno de los bits de esos 6K iniciales. El color entraba en juego en los 768 bytes siguientes que representaban espacios de 8x8 píxeles o simplemente caracteres cubriendo así un espacio de 32 columnas y 24 filas. Cada carácter podía tener 8 colores, 2 niveles de brillo y un bit que indicaba si el carácter flasheaba --cambiaba del color de fondo al de la tinta y viceversa con una determinada frecuencia-- , de esa manera se conseguían los dichosos 16 colores. Los programadores de juegos debían romperse la cabeza para jugar con estos números y hacer que los gráficos hicieran la transición de un carácter a otro sin que se note demasiado como un sprite teñía el fondo o era teñido por el mismo. Este original diseño era exclusivo de Altwasser y fue patentado a su nombre.

El audio era producido por un pequeño beeper situado dentro de la misma carcaza de la computadora y era generado por modulación de frecuencia sobre el parlante desde el mismo procesador pudiendo reproducir un rango de sonidos mono fónicos de hasta 10 octavas. Aunque luego algunas compañías reescribiendo las rutinas de procesamiento de sonido lograban extraer sonidos polifónicos de forma mágica haciendo un uso intensivo del procesador. Existían dos jacks de entrada y salida de audio, uno para cargar el software a través de un reproductor de casetes y el otro tanto para grabar nuestros programas o para amplificar el audio de nuestro ordenador.

Habíamos hablado de los 16 kilobytes de ROM, ampliemos un poco. Dentro de la ROM convivían varios elementos cruciales que contribuyeron al éxito de la Spectrum. Primero estaban las rutinas del sistema, tales como las de carga, grabación, y varios manejos gráficos. Luego estaba el módulo de cálculo que nos dotaba de toda la funcionalidad de punto flotante, todo un lujo para una máquina de tan pequeño tamaño y que nos permitía manejar números realmente grandes a una muy respetable velocidad. Por último estaba el interprete de Sinclair BASIC, desarrollado por Steve Vickers inicialmente para los modelos anteriores --la ZX 80 y 81- y ampliado para aprovechar las nuevas posibilidades de este equipo. Ya no sólo podíamos salvar nuestros programas, sino que también podíamos grabar el contenido de los arrays de datos por separado, dotando a la computadora de un primitivo sistema de base de datos, y hasta incluso podíamos grabar o cargar desde el casete determinados rangos de posiciones de memoria, lo cual nos daba pie a utilizar un primigenio sistema de paginación de memoria que fue explotado por muchos juegos que solicitaban cargar nuevos niveles de la cinta cuando finalizábamos uno o incluso algunas aplicaciones utilizaban este sistema para cargar diferentes módulos de funcionalidades como el famoso diseñador de aventuras de texto PAW.

Los dos modelos salieron a la venta exactamente el 23 de abril de 1982, el modelo de 16K de RAM costaba 125 libras la versión de 48K apenas 50 más, o sea 175 libras. A los 6 meses de su lanzamiento el modelo de 16K bajó a 99,95 libras siendo la primer computadora color por debajo de las 100 libras. A pesar de no estar equipada con todas las interfaces ni el teclado profesional con las que contaba su competidora directa, la BBC Micro que había salido apenas unos meses antes, en Diciembre de 1981, la Spectrum presentó y ganó la batalla gracias a las diferencias substanciales de precio y lo abierto del sistema. Para la navidad de 1982 las ventas de la Spectrum se habían disparado dejando a BBC sin posibilidades de competir.

Otro factor que influyó en las masivas ventas, fue que el departamento de marketing de Sinclair apuntó directamente a la mente de los que tenían el dinero, o sea los padres, ya que las campañas de venta de la Spectrum reforzaban mucho más el aspecto educativo de la misma dejando de lado su posibilidad para ser una máquina para jugar. Un movimiento brillante ya que daba argumentos a los millones de niños ingleses para que les compraran la tan deseada computadora con la excusa de que iba a ser de ayuda para sus estudios. Tan exitosa fue esta campaña que el departamento de ventas por correo de Sinclair --que era la forma de comercializarse más popular-- no daba abasto para procesar la cantidad de pedidos que estaban recibiendo. Y la gran movida final fue que si no teníamos el dinero para comprar el modelo de 48k podíamos adquirir el de 16K y luego abonando 50 dólares más comprábamos el kit de expansión de memoria y teníamos ahora sí nuestro modelo de 48K.

Increíblemente a lo que la lógica indicara, la piratería fue una de las cuestiones que hicieron que la máquina se vendiera como agua, el hecho de que los programas vinieran en cinta hacía que apenas un éxito tocara las tiendas fuera masivamente copiado, pero la cosa no quedaba ahí, al ser un entorno sin ningún tipo protección hacía que la ingeniería reversa estuviera a la orden del día, entonces el que estaba más o menos dicho programando se encargaba primero de sacar infinitos hacks para el programa en cuestión tales como versiones de distinta dificultad, niveles nuevos o algún tipo de cheat, por otro lado esta ingeniería reversa servía para generar
nuevas ideas para otros desarrolladores que realizaban su propio software ampliando, mejorando y recreando los desarrollos de otros. Para mediados de los 80 más de veintitrés mil títulos oficiales se contaban entre el catálogo de la ZX, y se calculaba que había varios cientos de miles más no oficiales.

En el exterior existieron varias versiones locales de la ZX Spectrum, en Estados Unidos, la famosa marca de relojes Timex tenía su propia versión llamada TS-2068 que era plateada y venía con un slot para cartuchos similares a los de la Texas TI-994A, aunque este sistema no fue muy apoyado por la industria. En Brasil existía la línea TK que tenían clones de la ZX80 llamada TK-80, de la ZX-81 de 16K llamada TK-85 y la más exitosa clon de la ZX Spectrum llamada TK-90, pero que al traducir parte de la ROM al portugués tenía algunas incompatibilidades con ciertos juegos. En Argentina teníamos nuestras versiones locales fabricadas por una muy conocida marca de motores eléctricos, Czerweny que tenía los modelos CZ 1000, CZ 1500 y CZ 2000 para las ZX 80, ZX 81 y ZX Spectrum respectivamente, más tarde sacaron la CZ Spectrum que venía con puertos para los joysticks Sinclair compatibles y botón de reset. La lista de clones no oficiales asciende a casi 50 y los pueden ver todos en Wikipedia.

La historia de la Spectrum continuó hasta iniciados los 90, tuvo su modelo de 128k y la licencia terminó en manos de Amstrad que sacó los últimos modelos con grabadora de casette incluida y otro modelo con unidad de discos, aunque tuvieron la mala elección de usar discos de 3 pulgadas y no los de 3,5 pulgadas que ya eran el estándar de la época. Sin embargo pocos hardwares han marcado tanto un mercado y logrado el desarrollo de todo un nuevo mundo para un país como lo hizo la Spectrum en Inglaterra, tal es así que Clive Sinclair recibió el titulo nobiliario de Sir gracias al desarrollo en IT que impulsó desde la comercialización de su humilde pero adorable maquinita.

Hoy, 30 años después y con una comunidad de Speccys inmensa que se encarga de mantener vivo el recuerdo e incluso de seguir haciendo desarrollos para estos equipos, la ZX Spectrum sigue calentando nuestros corazones como lo hizo desde el primer día que vio a la luz.

Foto principal: fluffyrory para Devian Art