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Ya hemos hablado en cierta oportunidad de una empresa que era una especie de faro en occidente en los pasados años 80. dicha empresa era Ultimate Play the Game, quién más tarde se convertiría en la exitosa Rare, que hoy es propiedad de Microsoft. Pero volviendo a esos maravillosos 80, Ultimate nos dejó una serie de aventuras épicas que a parte de destacar por su detallismo, su longitud y su calidad, lo hacían también por una extrema dificultad, tal es así que frustrarían a cualquier jugador que hoy día se sienta hardcore, dándole unas irrefrenables ganas de lanzar la computadora al pozo más cercano y dedicarse a actividades menos estresantes como las corridas de toros o hacerle bromas a los hooligans cuando su equipo está recibiendo una paliza en la cancha.

De estos juegos hubo una pequeña miniserie de cuatro entregas protagonizada por un flemático y aristócrata aventurero homónimo y descendiente del rey Arturo llamado precisamente Arthur Pendragón. La primera entrega de 1984 y llamada The Staff of Karnath comenzaba con una misteriosa introducción donde se podía leer lo siguiente:

Varios millones de años antes del hombre y sus descendiente, vivió un tipo muy diferente de criaturas. Estas criaturas eran conocidas como los Sarnathians,originarios de un planeta hace mucho muerto que llegaron a la Tierra cuando su propio mundo se vio sumido en la destrucción.
Eran una raza malvada, que disfrutaban de torturar y destruir a aquellas otras criaturas que se les opusieran. Su objetivo era la dominación del Universo a través de un poderos orbe de luz, el máximo concentrado de maldad, el cual fue creado desde un material desconocido cuando su propio planeta fue destruido. En el transcurso de miles de años de su terrible régimen, el Orbe se volvió demasiado poderoso para ellos y eventualmente causo una brecha en el entramado interdimensional del Reino de la Realidad enviando a cada criatura viva sobre la Tierra dentro de una dimensión alternativa llamada la Irealidad.
Siglos más tarde, el momento en que la Orbe alcance su estado más poderoso será cerca de la llamada Noche del Walpurgis, exactamente a las doce en punto de la medianoche. Son las 6 de la tarde de ese mismo día y tu tarea Sir Arthur Pendragon, gran aventurero e investigador de las leyendas ancianas y la brujería, es encontrar las dieciséis piezas del pentagrama, abrir el obelisco y destruir la Vara de Karnath antes de que den las doce campanadas.

Vaya tarea que nos han encargado. Y tan sólo seis horas para conseguirla.

La segunda parte que vio la luz un año después de la primera aventura, en 1985, titulada Entombed, traía otra críptica introducción:

Al principio me costó creerlo, pero ahí ante mis ojos estaba la llave que había estado buscando. El Ojo de Osiris, aún había algo extraño y poco familiar sobre el símbolo, algo que nunca había visto en mis viajes por Egipto. Era como si el ojo hubiera estado aquí muchos miles de años, antes incluso que colocaran la Esfinge, y que existieran las Grandes Pirámides. En cuanto examiné intensamente el Ojo, se volvió bastante claro que no estaba hecho de alguna substancia de origen terrestre y más tarde confirmé su origen extraterrestre.
Mientras meditaba sobre mi asombroso descubrimiento, de repente me di cuenta de un leve zumbido agudo que parecía salir de debajo de la tierra misma.
El ojo había comenzado a brillar con todo el poder que había representado una vez en los hace largos tiempo atrás.
La vibración bajo mis pies había comenzado a volverse cada vez más fuerte, y empecé a hundirme lentamente en el suelo. Luché con todas mis fuerzas para liberarme, pero fue en vano. El suelo se cerró sobre mi cabeza y me sumergí en el oscuro vacío bajo la Esfinge. Un tremendo estrépito resonó en la cámara de la oscura tumba, y una estatua gigante de piedra cayó en frente de la única salida posible, cerrando mi única oportunidad de escapar. El alma se me heló frente al silencio sepulcral que continuó luego, y mis últimos rayos de esperanza se desvanecieron frente a las inútiles posibilidades de escape que se presentaron ante mi. Sólo la fría oscuridad me esperaba...

Los dos juegos se presentaban de igual forma, con una perspectiva de 45º o más como conocida como caballera, entrábamos en las distintas habitaciones guardadas por un único tipo de enemigo al que vencer. Para hacerlo debíamos conseguir determinados elementos a los que eran débiles, estos elementos era los distintos hechizos de los cuales disponíamos algunos al principio del juego y el resto los íbamos consiguiendo a medida que avanzábamos en la aventura. En Entombed los hechizos eran reemplazados por distintas armas, como ser un látigo, una espada o una antorcha, pero la mecánica era básicamente la misma. Cada uno de los juegos tenía cientos de habitaciones y se presentaban en forma de laberinto con lo cual el mapeo se hacía imprescindible. También podíamos saltar para alcanzar ciertos elementos que se encontraban elevados del suelo. Solo contábamos con un único contador de vida en forma porcentual que si se acababa finalizaba el juego, podíamos recuperarla cumpliendo con algunas tareas o con algunos items de comida pero eran escasos, así que ante todo había que evitar tocar cualquier tipo de obstáculo dañino, cosa que era realmente una odisea.

Posteriormente salieron los otros dos juego que completarían la serie Blackwyche también 1985, y Dragonskulle en 1986 que volvían a repetir la misma fórmula pero en nuevos escenarios. con lo cual pasaron medio sin pena ni gloria. Hoy en tiempos de emuladores y posibilidad de salvar el juego, cosa inexistente en los juegos originales, es posible plantearse completar la serie sin trampas, en ese momento si no hubiese sido por los famosos cheats, estos juego hubiesen terminado archivados en más de un cajón.

Para finalizar les dejo los videos de los gameplays completos de los 4 juegos a ver si alguno se tienta y le da alguna una oportunidad no se olviden que apenas pesan una decena de kilobytes cada uno.

Staff of Karnath

Entombed

Blackwyche

Dragonskulle