Viudez por MMOs

Hace unos años vi a mi esposo jugar un guerrero cabalgando por un escenario genial. De pronto, el guerrero desapareció su montura, clickeó un bicho (un Murlock NPC, ahora sé) y empezó a desplegar una cantidad de movimientos melee increíbles.

World of Warcraft” me dijo que se llamaba el juego, y me animó a crear un toon de prueba y ahí fue el inicio de todo; primero empezó ayudándome pero no pasó mucho tiempo para que lo sobrepasara y obtuviera mis primeros épicos mientras raideaba hasta altas horas de la noche. Él era jugador casual, yo me había vuelto una hardcore y los problemas surgieron.

Algo así:

WoW Penny arcade

No debe ser una sorpresa que esta piedra en el camino de mi relación sea un caso que se repite muchísimas veces y a niveles que terminan en rompimientos e incluso divorcios.

La Brigham Young University realizó un estudio en parejas donde uno de ellos se sumerge en los MMO como World of Warcraft y las encuestas indican que un 65% de las personas que no juegan videojuegos tienen constantes peleas con sus parejas, y 75% dicen que el hábito de su otra mitad ha tenido efectos negativos, que no son felices y que se sienten “en viudez a causa del juego”.

Neil Lundberg, uno de los autores del ensayo comenta:

Hay un grupo de personas a quienes no pudimos contactar. Sus esposas decían cosas como ‘me encantaría que mi esposo tomara esta encuesta, pero no veo manera en que él se despegue de la computadora lo suficiente como para hacerla’. Uno no quiere tomar una encuesta sobre satisfacción marital cuando se está al borde del divorcio.

Pero no satanizemos los MMO; el estudio también reveló que las parejas que juegan juntas hayan un efecto positivo en la experiencia; un 74% de los parejas encuestadas que juegan MMORPGs reportan llevar una relación sana, lo cual indica que no es que los juegos separen relaciones, lo que las daña es el no tener actividades en común y no prestarse suficiente atención.

Según el estudio, el jugador promedio usa aproximadamente 22 horas a la semana y esto interrumpe el trabajo, el sueño y los horarios de comida, además de que puede acentuar síntomas de depresión al tiempo que brinda un entorno donde se obtiene satisfacción, tanto por nuestras habilidades en el juego como por la camaradería que se desarrolla al ser parte de una experiencia altamente social.

¿A quién no le gusta conectarse y descubrir que te guardaron un puesto en el raid porque tu DPS es el mejor? Este tipo de cosas es lo que hace que algunos se abstraigan de la vida real y construyan una nueva a base de logros, oro y armaduras épicas.

Pero una vez más, los MMO no son malos, son una herramienta de distracción, diversión y entendible apasionamiento; somos nosotros quienes decidimos como usar esas herramientas –aunque debo opinar que WoW tiene muchos elementos adictivos de los cuales hablaremos en otra ocasión- y manejar nuestras obsesiones. Después de todo es bien sabido que hay quienes se ha conocido en el juego y ahora viven una relación plena, aunque lo contrario también es cierto. Si un día se dan un paseo por WoW Detox , podrán leer historias de verdadera desesperanza.

¿Y qué paso conmigo? Bueno, 15 wipes seguidos y un mouse destrozado contra la pared (además de un distanciamiento palpable con mi esposo) me hicieron ver que mi adicción al juego estaba un poquito fuera de control, así que cancelé mi suscripción, pero siempre está ese deseo de volver a explorar los rincones de Azeroth.

Para finalizar, les dejo este video (en inglés) que retrata esta temática de forma graciosa, aunque algo triste.

Imagen de banner: Anamaris en Deviant Art

Imagen del comic: Penny arcade