Este fin de semana muchos medios se hicieron eco de una patente en la que Microsoft daba a entender la capacidad de su nuevo sistema de control por movimiento para reconocer el lenguaje de signos, sin duda algo revolucionario desde la óptica de nuestra industria, que pocas veces se acuerda de quienes padecen algún tipo de minusvalía.

Los de Redmond han terminado saliendo a la palestra, sin embargo, para desmentir la información pues al fin y al cabo una patente no deja de ser eso, una medida proteccionista que la mayoría de las veces (como es el caso tristemente) no termina materializándose:

Estamos emocionados con el potencial de Kinect y el impacto que tendrá en el sector del entretenimiento electrónico, ahora bien, Microsoft patenta un montón de aplicaciones para proteger nuestra propiedad intelectual y no todas ellas terminan llegando al mercado. Kinect no soportará lenguaje de signos.

Y ahora que han lanzado la piedra y todos la hemos visto es hora de preguntarse ¿y porqué no? En funcionalidades como ésta es donde se encuentra la verdadera innovación, la más útil, la que de verdad amplía mercado haciendo que la experiencia de juego sea completa tanto para unos como para otros.

Las malas lenguas dicen, no obstante, que Kinect sí podrá reconocer lenguaje de signos, sólo que la versión que saldrá a la venta ha visto recortadas sus funcionalidades en pos de un precio competitivo (que a nosotros ni siquiera nos lo parece) y que futuros modelos del dispositivo (o bien actualizaciones) implantarán la tecnología gracias a su capacidad para detectar el movimiento de nuestros dedos.

Si estas lenguas tienen razón se puede armar una buena…