Me alegro enormemente de poder escribir estas impresiones estando quien está detrás del proyecto y habiéndome impresionado tantísimo lo que he podido jugar. Las expectativas eran muchas pero puedo asegurar que han sido también por mucho superadas.

El comentario más escuchado durante el E3 entre los medos especializados respecto a Lords of Shadow ha sido el de que “es como un God of War” seguido de un ”pero no importa”. Castlevania Lords of Shadow, de los españoles Mercury Steam, trae de vuelta a la saga vampírica en el sentido que lo hiciese Resident Evil 4 con la de zombies: por otros derroteros.

Nos encontramos con un juego de acción pura, un beat’em up en efecto muy similar a los protagonizados por Kratos pero envuelto por la esencia de una franquicia tan prolífica y respetada como es Castlevania.

En la extensa demo que pudimos jugar ya se apreciaba la excelente calidad de las animaciones, encadenadas por un frenesí machacabotones tan adictivo como atractivo en lo visual. La recreación de los personajes, su expresividad, sentarán escuela y quedan reforzadas por el magistral trabajo de doblaje. Porque sí, la clave del juego es su ambientación.

Por las varias secuencias cinemáticas que pudimos vislumbrar (todas ellas empleaban el propio motor del juego) se intuye una trama muy elaborada, repleta de emociones enquistadas, para nada excusa, algo que nos alegra enormemente.

De todos los títulos de la feria éste es el que mostraba unos efectos de partículas más impresionantes. Especial atención al efecto del agua, una lluvia constante mojaba la primera parte de la demo en la que aprendíamos las bases del sistema de combate con el látigo y demás parafernalia. Si conseguíamos apartar la mirada del líquido elemento también podíamos maravillarnos con la sangre, que manaba escandalosamente al final de este segmento al atravesar a un lobo hipervitaminado con una inmensa estaca.

Le seguía a esto una fase a caballo en la que continuar combatiendo al trote. La espectacularidad del juego quedaba entonces fuera de toda duda y nuestro deseo de poder seguir jugando se acrecentaba sin consuelo alguno.

Gráficos dignos de cualquier triple A, doblaje de película, jugabilidad a la altura de los mejores beat’em up (algo que quizás no guste a los más puristas)… poco más puede pedirse en esta primera toma de contacto en la que sangre y agua confluían en un torrente de diversión demostando que los estudios españoles también son capaces de producir juegos que dejen sin habla al propio Hideo Kojima.