Parece que por fín los analistas están tomando en serio a OnLive. Mientras que hace unos meses nadie daba un duro por esta novedosa plataforma (por aquello de que nadie acababa de creerse que se pudiese jugar en streaming) hoy en día hasta empiezan a criticar sus precios:

Mientras que OnLive hace que los usuarios olviden tener que desembolsar alrededor de $300 por una consola, la cuota de $15 al mes se convierte en unos $180 al año, es decir $360 a los dos años. Creemos que la audiencia de OnLive (hardcore gamers) valora mucho tener un juego en su versión física, lo que le permite revenderlo en el mercado de la segunda mano y ganar entre $20 y $30 de vuelta de su precio de $60.

Si los editores intentan vender juegos exclusivamente de manera digital, y los nuevos lanzamientos tienen una precio recomendado de unos 40-50 dólares, no creemos que los jugadores encuentren rentable jugar en OnLive.

Me he quedado un poco en shock al ver estos precios… A nivel personal me parece super cómodo que sea la consola la que se encargue de almacenar los juegos, quitándome quebraderos de cabeza y paseos a la tienda. Pero si el precio es exactamente el mismo y además no disponemos de las ventajas reales de haber adquirido un producto (dicho producto nunca será nuestro de verdad, y aunque lo compremos la ilusión de tenerlo será eso: una ilusión) no veo qué ventajas tiene OnLive frente a una consola tradicional.

Desde que escuché por primera vez “las maravillas” de OnLive, quedé prendado de la idea de jugar remotamente y sin preocupaciones por mi hardware o la adquisición de títulos. Al igual que la App Store de iPhone, que permite al usuario descargar juegos con solo seleccionar “descargar”, OnLive me iba a permitir jugar en cada momento a lo que a mí me apeteciese, y de ese modo no tendría que preocuparme por comprobar si mi equipo puede con dicho juego o de si tengo suficiente espacio en el disco duro para almacernarlo.

El día que se presentó y se habló de una cuota, yo imaginé pagar una determinada cifra por jugar a todos los juegos que uno quisiese, a modo de bono mensual. Por ejemplo: 60 euros al més como una especie de tarifa plana de videojuegos 24h al día durante un més.
Parece que estaba muy equivocado y que aquello solo tenía cabida en mi mente de usuario/consumidor.

Es lógico que por un servicio así nos cobren un precio, ¿pero tanto?, me parece elevado pues al igual que presume de sus ventajas como servicio streaming debería ser igual de novedoso y revolucionario en el ámbito de los pagos, reduciendo unos ya de por si caros juegos, y que muchos no podemos permitírnos comprar más de uno o dos juegos al mes…

Vía: VG247