A principios de semana nos ha llegado al castillo Ecetico una versión preview de Just Cause 2 para Xbox 360 y ya he pasado mis primeras horas de juego haciendo uso de mis dotes destructivas. Aún no puedo contarles muchas cosas del juego porque me lo impide el bonito NDA que firmé, pero sí que puedo darles un pequeño avance de lo que podrán disfrutar y eso es justamente lo que voy a hacer.

Empezaré por contarles que como en el primer juego nos pondremos en la piel de Rico, una especie de James Bond con un toque más macarra que aterriza en la isla de Panau para hacer de las suyas. Nuestra misión será buscar a alguien y de paso provocar una revolución en la bella isla de Panau. ¿Qué necesitamos hacer para conseguirlo? Pues básicamente provocar el caos por donde quiera que vayamos.

La verdadera diversión del juego, sin embargo, no está en provocar el caos en sí, sino en las múltiples maneras que tenemos de conseguirlo. Les aseguro que dejaran volar su imaginación. Porque sí, puedes cargarte a ese tipo que te viene persiguiendo en un coche de un tiro en la cabeza, pero no es igual de divertido que enganchar su coche a una columna cuando va a toda velocidad y verlo salir despedido.

Lo que me ha llamado más la atención

Tu arma favorita en el juego no serán ni las pistolas, ni las granadas, ni escopetas, te prometo que te enamoraras de tu gancho. Será para ti lo que el látigo para Indiana Jones. Podrás utilizarlo para transportarte rápidamente de un lado a otro, escalar estructuras, enganchar un malo a tu coche, o enganchar tu coche al helicoptero, o…bueno, supongo que ya me entienden. Tu gancho será el arma que te dará más juego para causar destrucción por donde quiera que vayas, será tu aliado más preciado, vamos que incluso te puede salvar el trasero cuando estás rodeado y lo usas para hacer la escapada perfecta.

Una de las cosas que más me ha impactado del juego es el tamaño descomunal de la isla. Empece el juego intentando llegar a pie a una locación que en el mapa parecía cercana. 5 minutos de caminata después aprendí perfectamente bien la lección, los vehículos y el gancho sirven para algo. Y es que a menos que quieras disfrutar del bonito panorama que te ofrece la isla, más te vale ir motorizado porque las distancias son enormes.

Al más puro estilo sandbox, después de unos primeros minutos guiados podrás hacer lo que prefieras. Puedes ir literalmente a todos lados. Para provocar caos, es necesario destruir instalaciones gubernamentales y a mayor destrucción más puntos de caos que te abrirán locaciones de la historia principal y de las facciones. Así que te interesa explorar el lugar y dejar tu marca donde quiera que vayas.

Eso sí, mientras más grande sea el desmadre que armes, llamarás más la atención del ejercito de la isla y mas difícil te resultará escapar con vida del lugar. Pero ¿para que son los retos sino para que los conquistemos? Y hay tantas cosas por explotar que te será difícil no querer hacerlas volar.

En las horas que llevo de juego ya he podido catar más de 15 vehículos distintos y el juego promete muchísimos más, ya les contaré sobre la variedad completa cuando lo termine y pueda hacer el análisis completo.

Otra cosa que me ha llamado la atención es lo bien que se ve el juego. Tengo que admitir que la primera vez que utilice un helicóptero pasé mis buenos minutos disfrutando de las vistas de la isla desde las alturas. Estoy segura de que más de una vez harán lo mismo, porque las vistas son preciosas.

En fin que tras unas primeras horas explorando el juego, puedo decirles que me gusta lo que he visto, aún me queda mucho por recorrer y con los sandboxs es muy importante ver si el juego consigue engancharte o lo dejas a mitad del recorrido. Por lo pronto estoy disfrutando de ir haciendo destrozos donde quiera que voy.