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La consola de Microsoft tiene un mérito más que añadir a su lista y es el de colaborar con las fuerzas del orden en la detención criminal. Como lo habéis leído. Me entero vía Meristation del arresto de Jeremiah Gilliam, un chico del Bronx de 22 años que tenía entre sus actividades de ocio el robo de coches. Hastiado por la “monotonía” de tal forma de entretenimiento optó por pasarse a la sustracción de consolas y videojuegos, algo que evidentemente no hizo gracia al último propietario afectado, que no esperaba recuperar su videoconsola y mucho menos hacerlo de la forma en que lo consiguió.

Al parecer Gilliam no reparó en desahibilitar la conectividad online de la 360 sustraída, lo que provocó que todos sus movimientos en XboxLive quedasen registrados a los ojos de los amigos del propietario de la máquina. Quiso la casualidad que éste se encontrase en casa de uno de estos amigos justo en el momento en que la notificación de conexión de su propia consola hizo acto de presencia.

A partir de ahí bastó un minuto para que la policía, previamente alertada del robo, se pusiese en contacto con Microsoft y que ésta rastreara la dirección IP desde la que se había conectado la consola, lo que permitió la localización del ladrón y su ingreso en prisión.

Así que ya sabéis querido cacos, si robáis una 360 recordad que el juego online os puede costar mucho más caro que una simple cuota mensual de 6 dólares.