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Ya han pasado tres años desde que apareciera Just Cause. No fue una obra maestra pero sí una propuesta divertida y en parte original. Pasó un poco desapercibido y es que estaba a caballo entre dos generaciones, salió en PC, PS2 y Xbox 360.
La segunda parte promete mejorar todos los aspectos de su predecesor, tanto en los aspectos técnicos como jugables. El lanzamiento será el día 26 de marzo, tanto en Xbox 360, PS3 y PC.
Volveremos a encarnar a Rico Rodríguez, un "espía" que trabaja para la Agencia. Su objetivo es muy claro, encontrar a Tom Sheldon, mentor de nuestro protagonista, que ha cambiado de bando y ahora está con los rebeldes.

Gráficamente se ha dado un paso muy grande y es que pasando tres años no podría ser de otra forma. Avalanche Studios ha creado su propio motor gráfico para el juego, Avalanche 2.0 Engine. Lo que sorprende de este motor gráfico es la profundidad de campo, algo que donde mejor se admira es desde los aires. Desde lo alto se perfilan perfectamente las diferentes islas y se puede disfrutar los paisajes con el cambio del ciclo día-noche. Cuando estamos en distancias cercanas, no rinde tan bien, pero es solvente.
Uno de los principales fallos que tenia Just Cause 1 era que se hacía muy repetitivas las misiones secundarias y que parte del mapeado no servía para nada, simplemente lo visitábamos si queríamos cual turista. Esto se ha intentado evitar en todo lo posible en Just Cause 2.
El mapeado sigue siendo extensísimo, son 1.000 kilómetros cuadrados de islas, cada una con sus particularidades: desierto, montañas nevadas, jungla, entornos urbanos... Para que no sean un simple adorno y que tengan un valor jugable, se han creado muchas misiones secundarias por todos estos lugares. La exploración será importante porque habrá también repartidos por las islas estatuas del dictador e infraestructuras del gobierno que deberemos destruir.

Obviamente como buen sandbox, las misiones tienden a repetirse, pero se ha intentado en lo posible dar variedad. Esa variedad, en parte se consiguen con los diferentes vehículos. Son unos 100: de tierra, mar y aire. Desde aviones de pasajeros que nos servirán para viajar de una isla a otra, muy rápido, a helicópteros de combate para destruir la infraestructura del enemigo, pasando por todo tipo de coches y algunas lanchas.
En el aspecto jugable es el de un shooter en tercera persona, con un estilo arcade muy claro. No se hace uso del sistema de cobertura, algo que a estas alturas y en un juego de este tipo es difícil de explicar. De hecho le hubiera sentado genial, sobre todo, teniendo en cuenta, que la vida es regenerativa, como la mayoría de juegos de este tipo.
La I.A. de los enemigos que pudimos ver es bastante pobre. No sé si se debe al grado de dificultad tan sencillo o es que simplemente los enemigos son así de blandos.

Una de las señas de identidad de Just Cause es el uso del paracaídas y el gancho. Porque son los que le dan ese aspecto diferenciador respecto a otros sandboxs. El paracaídas nos vendrá muy bien a la hora de descender desde un avión o desde un rascacielos, incluso para cualquier salto un poco grande o podremos usar. Siempre lo llevamos y lo podemos utilizar todas las veces que queramos.
El gancho por otra parte tiene muchos usos. Sirve en principio para trepar por edificios pero podemos usarlo en muchas otras situaciones como para atraer a enemigos a nosotros o aterrizar después de una caída libre de forma espectacular o subirte a los vehículos en marcha...
El uso de paracaídas, aviones y gancho crea una experiencia única. Y es que podríamos decir que es el único sandbox que se desarrolla tanto en vertical como en horizontal.
¿Conclusiones? Just Cause es un sandbox con unos escenarios gigantescos, con una jugabilidad arcade que mezcla conducción, acción y saltos imposibles. No es rompedor en su campaña principal, pero perderse por las islas es una gozada y ahora sí hay muchas cosas que hacer. A partir del 26 de marzo podremos perdernos por este maravilloso archipiélago de Panau.
