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El último capítulo de la saga Call of Duty está llamado a figurar en los libros de historia como uno de los grandes títulos a nivel de ventas, parangón gráfico y polémicas.

El controvertido nivel en el que podemos disparar a civiles rusos en un aeropuerto con motivo de una misión de infiltración en un grupo terrorista sigue dando que hablar. Así, la propia Activision se encargó de suprimir dicha fase de todas las copias del juego que serían distribuidas en Rusia, llegando incluso a retirar algunas de las unidades para PC que se habían lanzando antes de proceder al susodicho recorte.

La polémica ha llegado también a Australia (donde el juego quiso ser prohibido) y Alemania, país en el que, como ya viene siendo costumbre para desgracia de sus jugones, el título tampoco pudo evitar la censura y, en cuanto se disparaba contra algún civil, la pantalla de Game Over hacía acto de presencia, mismo mecanismo que nos confirman será aplicado a la versión japonesa del juego, que allí será distribuido por Square-Enix, compañía a la que esta polémica no parece venirle especialmente bien, sobre todo teniendo en cuenta la cada vez mayor reticencia del público nipón a los juegos occidentales.

Yoichi Wada, presidente de la corporación, ha intentando hacer un llamamiento al público japonés para que ”den una oportunidad al juego” momento en el que comprenderán que ”entender los desarrollos occidentales como anticuados carece de todo sentido”.