The Saboteur 6The Saboteur es el canto de cisne de Pandemic Studios. Un canto de cisne silenciado por el ruido que los medios crean en torno a otros juegos que salen también en estas fechas. Después de esta cursi, a la par que hiperbólica, introducción vamos a intentar explicarnos un poco mejor.

The Saboteur es un gran juego, aunque le ha faltado un tiempo para pulir ciertos aspectos, le ha faltado el apoyo final que EA parece haber retirado tras el anuncio de cierre del estudio. Pero en su conjunto es un juego largo, extenso y divertido. Para que os hagáis una idea, The Saboteur es una mezcla entre Assassin’s Creed y Mercenaries, ambientado en la Francia ocupada por los nazis. Visto así, ¿qué puede ir mal?

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En el juego encarnaremos a Sean Devlin, un mecánico irlandés, que tiene que emigrar de la isla a París. Pero el bueno de Sean no es un mecánico cualquiera, tiene espíritu de piloto de coches de carreras y tiene cuentas pendientes con los nazis. A partir de ahí se crea una interesante trama, completa de personajes diferentes y con alguna que otra sorpresa. Es una lástima que hasta los textos estén en inglés, porque algún jugador se perderá parte de lo mejor de The Saboteur.

El gameplay es similar a Assassin’s Creed, nos tendremos que subir a los tejados para sabotear puestos nazis o para acceder a lugares restringidos sin ser visto. Hay que decir que en algunas veces la jugabilidad no responde en este aspecto, muchas veces el control falla por falta de precisión y por algún bug molesto. Así que gran parte del juego andaremos saltando entre tejados como un plataformas. Podemos matar a nazis de forma sigilosa y luego vestirnos con sus ropas para intentar pasar desapercibidos.

También podemos optar por una opción más directa, buscando el enfrentamiento y en este aspecto es como cualquier TFS. En los enfrentamientos se hace uso de coberturas, pero no funciona tan bien como en juegos como Gears of War. De toda forma es preferible hacerlo todo sin que te vean, aunque a veces es imposible.

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Cuando hagamos una misión muchas veces, el final será huir de la alarma. Para activar la alarma nos tendrá que ver algún nazi matando a otro o saboteando una instalación. Si oyen un ruido se acercaran a esa zona donde se ha escuchado y la alarma también se activara si hacemos cosas sospechosas. El HUD del juego nos informa de cada momento de si nos sestan viendo los nazis o si estamos haciendo una acción peligrosa.

Hay cinco niveles de alarma, el último un auténtico infierno, con ataques de cazas incluido; en el anterior ya tendremos zepelines en nuestra contra. Tanques, coches llenos de tropas, motos con sidecar… Para escapar tendremos que salir del lugar de la alarma, pero cuanto más alta, la zona será más grande. También hay otros lugares donde nos podremos esconder aún estando en zona de alarma. Eso sí, siempre que no nos vean.

La conducción de los coches de época es otro de los placeres que nos brinda The Saboteur. Su control es bastante arcade pero nada que nos sorprenda en un sandbox. La variedad de coches es excepcional, todo vehículos de la época con su particular encanto, desde camiones y tractores de granjeros, coches de carreras, deportivos, otros coches más grandes y elegantes. También podremos conducir tanques y aprovechar su poder destructivo. Donde sí falla es en la sensación de velocidad en los coches más rápidos.

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El apartado técnico es el que sale peor parado del conjunto del juego. Y es que se nota que le falta unos meses para pulir muchos aspectos del juego. Los modelados de los personajes no están nada mal, sobre todo el del personaje, pero la texturas son un poco pobres. Donde se nota que falta trabajo, es a la hora de mirar el horizonte.

El popping en muchos casos es bastante exagerado, más que en otros sandbox de este tipo como el GTA IV. En los puntos altos, los edificios se desdibujan y aparecen con unas texturas muy pobres. Es una lástima porque París bien representado desde alguno de sus monumentos hubiera sido un espectáculo de ver, como pasa con las ciudades del Próximo Oriente medieval y las ciudades italianas del Renacimiento como en los Assassin’s Creed.

Donde también falla es en las animaciones. Sean comparado con Ezio o Altair parece Gasol con agujetas. A la hora de escalar es donde más se aprecia esa rudeza de animaciones.

The Saboteur 9Pero si hay una cosa que llama la atención es el uso del blanco y negro. En la parte controlada por los nazis se dará ese cromatismo, en clara referencia metafórica a ese control nazi. El rojo de la sangre y de los emblemas nazis contrastarán con las tonalidades grises, y algún azul de los aliados. Aunque el resto del juego transcurrirá en pleno color. Así que nada reprochable en el aspecto artístico.

Como en la saga GTA cada vez que nos montemos en un automóvil habrá música, eso sí de esa época. Solamente hay una emisora y la lista de canciones se puede antojar un poco pequeña. Lo que no se puede dudar es de su calidad. La banda sonora original para el juego también es espléndida y se utiliza para enfatizar algunos de los grandes momentos que se viven en el juego.

El doblado de las voces está muy bien realizado. Muchos personajes, cada uno con su acento y su perfecta interpretación. Eso sí el doblaje es en inglés. Lo peor de todo es que lo textos también lo están. Ese es uno de sus grandes problemas, está íntegramente en inglés, un grave problema para quien no tenga un cierto nivel.

La aventura principal, quitando todas las misiones secundarias y todas las búsquedas opcionales tiene la duración típica de un juego de este tipo, unas diez horas posiblemente. Pero es que este tipo de juego no está concebido para pasar del principio al fin en línea recta sin mirar a los lados.

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Las misiones secundarias sin ser tan complejas y sin prepararnos momentos tan épicos, sí están muy bien elaboradas y son muy variadas, algo importante en este tipo de juegos, si no que se lo digan a la primera entrega de Assassin’s Creed.

Otro aspecto que amplia mucho la duración del juego es el mapeado extensísimo. París en la zona central será la mitad del mapeado, lo demás otras partes de Francia, como Normandía u otras regiones rurales. En él habrá objetivos que podemos destruir, en total puede haber unos mil, y esa será la labor de nosotros como miembros de la resistencia francesa. Hay varios tipos: destruir los altavoces de propaganda política, eliminar los generales nazis, destruir los emplazamientos antiaéreos, carreras, recolección de postales, recogida de material de contrabando, destruir carros de combate…

Así que prácticamente podremos tardar en completar el juego totalmente en 30 horas. Aunque quizás completar ese 100% se pueda convertir en aburrido, sí que se puede intercalar misiones obligatorias con las opcionales para dar una duración de unas 15 horas. No hay modo multijugador eso sí.

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The Saboteur no es un juego perfecto ni mucho menos. Está claro que faltó apoyo al final de su desarrollo por parte de EA, por ejemplo, a la hora de traducir el juego que está, incomprensiblemente a las alturas que corren, totalmente en inglés. También en los aspectos técnicos y en algunas imperfecciones del control se aprecia que se podía haber mejorado mucho la experiencia de juego.

Pero a pesar de estos fallos, estamos ante un sandbox original, que mezcla ideas que antes ya habíamos visto pero que juntas crean algo nuevo. La ambientación parisina durante la Segunda Guerra Mundial está muy poco vista en los videojuegos y muy conseguida en The Saboteur. Esa estética en blanco y negro es muy atrevida y muy bien llevada a cabo.

8’5/10

El guión y algunos momentos espectaculares de las misiones lo convierte en un juego intenso. El extensísimo mapeado y la cantidad de misiones secundarias que podemos hacer, lo hace un juego muy longevo para aquellos que les encanta conseguir el 100%. Recomendable para todos los usuarios, a pesar de las críticas negativas de la prensa especializada, creo que se le ha tratado de forma injusta. Al menos probadlo.