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Siempre olió a chamusquina y ahora público y crítica lo confirman. Tony Hawk: Ride, esa suerte de tabla de skate a lo Balance Board que iba a revolucionar el control de los juegos de skateboarding y cuyo protagonismo mediático cayó en picado ante Project Natal, está cosechando unas ventas bastante inferiores a lo previsto en el mercado británico, algo a lo que hemos de sumar las bajísimas notas que le está otorgando la prensa especializada.

Así, en UK este Ride ocupa (en sus dos versiones, 360 y PS3) los últimos puestos del Top 40 en ventas aún siendo ésta su primera semana, lo que no auspicia muy buenas previsiones económicas para el título a largo plazo, algo que suponemos no hará mucha gracia a una Activision que a buen seguro habrá hecho una inversión considerable para desarrollar el particular periférico que acompaña al juego.

La prensa especializada, por su parte, se ha cebado con éste otorgándole puntuaciones inferiores al 5 sobre 10 (47 puntos sobre 100 en Metacritic) y coincidiendo por norma general en calificativos como ''fiasco'', ''horrible experimento'' y ''experiencia frustrante''.

El propio Tony Hawk ha salido a la palestra (como ya hiciese en el pasado E3 para defender a su criatura frente al sistema de detección de movimientos de Microsoft) argumentando que las malas críticas no se deben más que a los prejuicios de los analistas, que "juzgaron el producto negativamente antes de haberlo probado siquiera''.

Así, para Hawk resultan especialmente molestas las voces que apuntan a que su papel en el desarrollo de Ride se ha limitado simplemente a "la firma de un talón", ante las que ha querido aclarar que el periférico, del que se siente ''muy orgulloso'', es fruto "de sus propias ideas" y que "estuvo probándolo concienzudamente hasta el final para asegurarse de su calidad, imperceptible para aquellos que lo acusan de impreciso por no estar usándolo convenientemente".