
Cuando la versión para PlayStation 3 de Mini Ninjas llegó al castillo ecetico, la verdad es que lo dejé a la espera porque no se me antojaba demasiado empezarlo. Es un juego claramente dirigido al público infantil y me esperaba algo extremadamente fácil y aburrido. Así que quiero empezar esta reseña contándoles que esta es la clase de cosas en las que me encanta equivocarme y me lo he pasado muy bien jugando Mini Ninjas. Ha sido una de esas sorpresas agradables con las que te encuentras de vez en cuando.
En el juego nos pondremos en los zapatos de un pequeño grupo de ninjas que tiene que averiguar por que de repente los animales están desapareciendo y un ejercito de samurais está haciendo de las suyas, llevando la destrucción por todo nuestro mundo.
En un principio nuestro grupo estará reducido a dos personajes (podremos cambiarnos de uno a otro cuantas veces consideremos necesario) pero a medida que vamos jugando encontraremos a más de nuestros compañeros perdidos en batalla que se unirán a nuestro grupo.
Cada uno de los ninjas tiene características especiales del tipo, “fuerte pero lento”, “ataques a larga distancia”, “rápido pero débil”, excepto el protagonista que es lo que se dice la mezcla perfecta.
Lo que me gustó

Una de las cosas que de inmediato llamó mi atención por el juego fueron los gráficos. No me malentiendan, no están por encontrarse un Uncharted 2, de hecho no hay punto de comparación. Como pueden ver en las imágenes que acompañan mi reseña, los gráficos son más bien simples, pero el arte del juego está tan bonito y han conseguido tan bien ese estilo caricatura que nunca te encuentras pensando “los gráficos no están a la altura” y es algo que me encantó. Es un poco la misma sensación que me provocó jugar Bounce Boing Boyage.
A veces puedes hacer un trabajo muy bueno sin necesidad de marcarte los mejores gráficos de la generación. Y creo que la apuesta por lo simple les ha quedado muy acorde con el espíritu del juego, a mí me ha gustado mucho.
En Mini Ninjas, nuestro principal objetivo será machacar a los montones de Samurais que nos encontramos por el camino y eso podría llegar a ser repetitivo, pero está aderezado con muchos extras que hacen que el juego se te haga muy ameno. Por ejemplo en cada escenario tendrás que recoger toda clase de objetos que luego podrás utilizar para crear pociones que te ayuden (te dan más vida, te permiten recuperar tu Ki, te hacen inmune a las flechas) y también unas especies de totems.
Aparte de esto también deberás buscar los templos perdidos escondidos, ya que cuando encuentras uno recibes un nuevo pergamino que te enseña un hechizo nuevo, de tal manera que poco a poco vas aumentando tu arsenal.
Al terminar el juego tienes un rango de magias bastante amplio y lo divertido es que puedes utilizarlas fácilmente, porque puedes programar ataques rápidos con los botones. Y todas las magias tienen cierta utilidad así que los hechizos no se te quedarán “chicos” nunca.

Una vez pasado un escenario siempre tienes la opción de volver atrás a repetirlo, algo genial si quieres hacerte con todos los trofeos del juego. No es necesario que empieces de cero, tan solo tienes que repetir los niveles en los que te faltó algo.
El control del juego esta muy bien implementado, yo siempre digo que cuando no tomas en cuenta el control significa que es perfecto. Y es que usualmente cuando pensamos en ese periférico es para renegar porque no se mueve como nosotros queremos ¿verdad? o porque la implementación de los botones es confusa. En este caso sin embargo todo iba como la seda.
La música es otro del aspectos geniales del juego, acompaña perfectamente sin ser demasiado ostentosa.
Lo que no me gustó
Los enemigos finales no son muy difíciles que digamos, lo cierto es que como he dicho en un principio es un juego cuyo objetivo principal son los pequeños de la casa, así que en ese sentido es normal que el nivel de dificultad no sea muy elevado.
Los enemigos son todos iguales, tienen ligeros cambios en plan lanzar flechas, otros con lanzas, etc, pero son el mismo tipo de personaje. Aunque se camufla muy bien porque al ser un ejercito es un tanto lógico.
En conclusión
Empece jugando Mini Ninja como obligación y terminé disfrutándolo como enana, como les dije en un principio es una de esas sorpresas agradables que pude vivir esta semana. Altamente recomendable si quieres comprar un juego que divierta a los pequeños y que tu también puedas disfrutar. Que eso de llevar el GTA como si fuera para tu sobrino a estas alturas ya no cuela.
No es que se vaya a quedar plasmado en tu memoria para siempre, pero a mi me ha gustado.










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