9/10

Es imposible sumergirse en este pequeño mundo de motores, lesiones y acción rápida sin quedar atrapados por un bien recibido “paso esto y ya” a lo largo de muchas horas. Trials HD para Xbox Live puede ser engañoso en una primera impresión por su portada sin chiste y siendo un juego que a pesar de estar protagonizado por vehículos, no tiene como fin último competir para llegar en primer lugar de algo.

Tenemos la sencilla misión de recorrer en solitario niveles en 2D en los que nuestro principal objetivo es llegar a la meta evitando caernos de nuestra moto o lesionar al personaje. Suena fácil, y en un inicio lo es. Las primeras pistas son absolutamente sencillas, hechas para conocer la mecánica del juego y apenas necesitarán un poco de ingenio para sortear obstáculos. Pero cuidado, apenas tocando los retos más avanzados estaremos delante de uno de los títulos más desafiantes cuya dificultad acabará en algunos momentos en frustración al estilo de la vieja escuela, es decir que apenas unas horas después volveremos por más.

La física lo es todo en este juego, apenas con botones para acelerar y frenar, con el joystick habremos de inclinar la moto para atrás o adelante, teniendo en cuenta que en pendientes es necesario que la moto esté tan alineada al piso como sea posible, o por lo menos la mayor parte del tiempo, ya que en ocasiones necesitaremos que la llanta trasera sea la única que esté en el piso con tal de ganar impulso para subir a plataformas más elevadas.

La maravilla de este juego se resume en su rapidez para volver a intentar las cosas. Cada pista tiene numerosos checkpoints, al momento de fallar en algún punto de la misma, basta apretar un botón y esperar una fracción de segundo para estar listo para intentarlo de nuevo. En algún punto, Trials HD parece un juego de prueba y error, ya que sin duda durante un primer recorrido a una pista perderemos cuantiosas veces entre checkpoints en lo que la conocemos. Está cercano a lo imposible poder anticipar lo que se avecina, en ocasiones el nivel nos castigará por ir muy rápido, en otras esperará que hagamos alguna acrobacia para caer bien parados, en ciertos momentos tendremos que interactuar con elementos sin los que será imposible avanzar y cuando creemos estar adaptados saldrán elementos nuevos como tipos de terreno diferentes con efectos diversos para nuestra marcha. También tendremos a nuestra disposición diferentes tipos de motos, las cuales tendremos que desbloquear superando retos.

Como estímulo para regresar a las pistas una vez más, el juego ofrece calificaciones proporcionales a nuestro desempeño: entre menos reintentos necesitemos para llegar a la meta, mejor calificación tendremos, ganando de esta manera medallas que además de servir para desbloquear algún logro, activarán algunos minijuegos. Sin embargo, esta misión parece obra de la maldad de algún programador pues completar las pistas más avanzadas sin apenas cometer errores es un trabajo titánico que necesitará una maestría en presición de control y exigirá autocontrol para no aventar el mando a la pared para desquitarnos al arruinarlo todo en el último tramo.

Los minijuegos son fantásticos, involucran diferentes actividades como romperle tantos huesos como sea posible a nuestro conductor, o transportar tan lejos como nos sea posible unas bombas que están en un carrito enganchado a nuestra moto y que por supuesto explotarán al minímo tambaleo o choque.

Podría decirse que ver sufrir a nuestro personaje es una gran diversión, en algún momento saldrá disparado por los aires luego de colisionar con barriles explosivos o se retorcerá al impactarse con tubos o paredes. Verlo convulsionar será algo frecuente y definitivamente nos hará reir resultando en una tónica perfecta del tipo “si pierdo, al menos ocurre de una manera divertida”.

El único detalle que se extraña sobremanera es alguna cualidad multijugador, haber podido interactuar de la forma que fuera con otra persona hubiera sido la cereza del pastel. Ojo, la verdad no lo necesita, el juego es muy bueno de por sí, pero eso le hubiera dado vida a niveles insospechados. Pese a ese detalle, este juego, sirve perfecto para pasar el tiempo con amigos: lo tremendamente fácil de entender la mecánica, lo inusual del tipo de juego, la acción rápida, el toque de humor, la gran variedad de retos, todo contribuye a que todos le entren al “deja pruebo yo”.

Trials HD es mucho muy adictivo, lo suficiente para superar la frustración y enojo que ocasionan las pistas de mayor dificultad. Vale cada unos de los 1200 Microsoft Points que cuesta, contando además con una demo para que no queden dudas sobre su calidad. Aquí hay reto para todos, a menos que de verdad no tengas ni pizca de paciencia o temperamento para superar retos complicados, de otra forma, este es un juego que vale la pena adquirir.