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Parece que fue ayer cuando Dreamcast, la primera consola de 128 bits, llegó al mercado. Y resulta que ya han pasado 10 años. Pongámonos en situación para recordar a la que fue una de las grandes en esto de los videojuegos.

Año 1999. La PlayStation de Sony domina el mercado europeo y americano de las consolas de sobremesa ante una más que difunta Sega Saturn y una ya moribunda Nintendo 64. Era el momento del cambio. Y entonces llegó ella. Llegó Dreamcast.

La primera consola de 128 bits llegó fuerte al mercado, dispuesta a luchar por el trozo de pastel que Saturn no pudo comerse. Y parecía que iba a ser así, ya que Dreamcast tenía características con las que PlayStation no podía ni soñar: juego online, gráficos de infarto y todos los juegos que Sega sacará en versión recreativa (que por aquel entonces no eran pocos). Además, aún quedaba un año antes de que PlayStation 2 llegara al mercado, cono lo que disponían de cierta ventaja. Sin embargo y contra todo pronóstico, Dreamcast fracasó. ¿Por qué?

En mi opinión, el fracaso prematuro de Dreamcast se debió principalmente a tres factores:

  • Arrastró el fracaso de Sega Saturn. Una de las razones principales de que PlayStation superara a Saturn en ventas fue que se podía piratear, cosa que, aunque duela admitirla, es la pura verdad. De hecho y según tengo entendido, Saturn también se podía piratear, pero se descubrió cuando ya era tarde para ella. Más ventas conllevan más desarrolladoras interesadas en la consola y un catálogo más grande y mejor. Esto, unido a que la arquitectura de Saturn provocaba muchos más dolores de cabeza a los desarrolladores que la de PlayStation, acabó de hundirla. Desgraciadamente, Dreamcast arrastró parte de este fracaso previo (GameCube sufrió un caso “parecido” con su antecesora Nintendo 64).

  • La propia Sega. La compañía nipona estaba teniendo problemas con sus consolas desde los fallidos add-ons de MegaDrive, lo que derivó en que, en 2001, dos años después del lanzamiento de Dreamcast y con PS2 ya pululando por el mercado, Sega anunciara oficialmente que dejaba la fabricación de consolas para dedicarse exclusivamente a la producción de software y de máquinas recreativas. Esto fue un palo muy importante para todos los que, como yo, habíamos crecido bajo la sombra de la rivalidad entre Mario y Sonic. Llegados a este punto, Sega dió la espalda a su propia consola. Cosas como anunciar que Virtua Fighter 4 saldría en PS2 y no en Dreamcast, siendo lo más triste de todo que Shenmue 2 para Dreamcast incluiría en su lanzamiento un avance de Virtua Fighter 4, dolió a muchos seguidores de la compañía del erizo. Yo como usuario tambiñen me sentí francamente decepcionado.

  • PlayStation 2. Fue un problema el hecho de que, nada más salir la Dreamcast se anunciará la PS2, de capacidad muy superior. Sega contaba con un año de ventaja, pero al parecer no fue suficiente y PS2 se comió todo el pastel.

Pero en lugar de centrarnos en lo malo, centrémonos en lo bueno, que, al fin y al cabo, estamos de cumpleaños. Y Dreamcast tiene grandes juegos.

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Para empezar, contaba con conversiones de recreativas de grandes hits, como el impagable Soul Calibur, el adicitivo Virtua Tennis o el gran arcade Sega Rally 2 por citar algunos. Aunque también contó con material exclusivamente desarrollado para ella. Los Sonic Adventure son grandísimos juegos y, a día de hoy, no se ha realizado un Sonic con gráficos tridiminsionales que los supere, la inacabada saga Shenmue sigue siendo de lo mejor que hay en cuanto juegos de aventuras, Space Channel 5 arrasó gracias a su carismática protagonista Ulala, Samba de Amigo propuso una novedosa forma de jugar gracias a sus maracas…y podría seguir así durante horas. Jet Set Radio, Crazy Taxi, Skies of Arcadia…la lista sigue.

Así pues, hoy solo puedo dar mis más sinceras felicidades a una consola de la que, aunque hace ya tiempo que no uso, guardo muy gratos recuerdos, en parte por ser una gran consola y en parte por cerrar una época en la que, hasta hacía no mucho, Nintendo y Sega disfrutaban de una sana, aunque dura competencia. Feliz décimo aniversario, Dreamcast.

Fuente principal | Wikipedia