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Toca turno a México de que los políticos se inmiscuyan en el terreno de los videojuegos y con ello traten de ganar simpatías o proteger, cual paladines sin rumbo, a los usuarios de contenidos inapropiados. Correspondió a la bancada panista hacer presente la iniciativa de ley “Clasificación y Fomento de los Videojuegos”, que propone básicamente las dos cosas que a sí mismo cita: promover y clasificar.

Lo que tratamos con esta iniciativa es promover que se desarrollen juegos de carácter, con contenidos educativos, de historia, de geografía, de matemáticas, entre otros.

Entonces la iniciativa trata de ranquear y proponer que cuando se desarrolle un videojuego o llegue un videojuego, se le clasifique de acuerdo con la cultura, educación y estadísticas de nuestros jóvenes.

Hay que ser honestos, la mitad de esa propuesta de hecho no está nada mal. La parte de fomento, donde aseguran que se pretende promover el videojuego y su desarrollo está totalmente bien, aunque en sí entendemos que se refieren a cosas sencillas. En cambio, aquello de orientar el contenido a las audiencias adecuadas está totalmente de sobra, vaya, como si no existiera el sistema de clasificación ESRB.

No es que esto sea malo, pero las iniciativas relacionadas al tema difícilmente proceden, pese a que esta idea está un poco más aterrizada que otras más bien agresivas, no parece algo que vayamos a ver aplicado el día de mañana.