wiifit

En ocasiones sucesos tristemente cotidianos tienen alguna relación con el mundo del videojuego. Me acuerdo de una noticia de hace un mes, con un secuestro en Brasil a cargo de un hombre que blandía como única arma una Light Phaser de Sega Master System. Y ahora me encuentro con una noticia similar en el sentido de que no guardaría ninguna relación con los videojuegos de no ser por detalles secundarios, pero donde aquella tenía un componente cómico, aquí sólo hay tragedia.

Sucedió el pasado 4 de marzo en Yarmouth, al este de Inglaterra, donde Tim Eves, un joven de 25 años en apariencia sano y saludable, se encontraba en casa, relajado con su novia y un amigo. Acababan de pedir unos kebabs y para hacer tiempo estaba echando una partida a Wii Fit, concretamente al minijuego de jogging, cuando de repente cayó a plomo sobre la moqueta. Había muerto por causas que aún se desconocen, aunque probablemente se deba al síndrome de muerte súbita en adultos, por algún tipo de problema cardíaco no aparente hasta ese momento.