Tras la última masacre escolar era de esperar que se buscasen culpables, y, como es costumbre, se ha ido a lo fácil. Tim Kretschemer, el asesino de 15 personas en un colegio en Winnenden (Alemania), tenía acceso en casa a más de una decena de armas de fuego propiedad de su padre. Pero algunos parece que han reparado en otro detalle, Tim jugaba a Counter Strike, y 2+2=4, por lo que si jugaba a un juego de disparos, y ha matado a 15 personas… El culpable es el juego. Algo así han debido pensar los directivos de la Galeria Kaufhof, que han declarado lo siguiente:
En vista de lo ocurrido en Winnenden, hemos decidido retirar de nuestro abanico de productos todos los videojuegos y películas violentas prohibidas a menores de 18 años. Los productos en estante seguirán en venta hasta fines de marzo, pero a partir de abril, toda venta cesará.
Podían haber tomado varios caminos, pero han elegido posiblemente el más absurdo. Si de verdad creen que esos juegos son un problema grave que pueden ser causa de matanzas como esa, los deberían retirar de ipso facto, no esperar a finales de mes y luego retirarlas. O simplemente no vender juegos y películas recomendadas a mayores de 18 años a menores de edad. Pero creo que la dignidad mostrada al retirar esos productos no es coherente con la liquidación de juegos y películas para mayores de 18 años.
Vía: Anait Games









Es más peligroso un videojuego violento que un arma en casa. ¿Hasta que punto resulta tan enferma una política de proliferación de armas?