Pocos videojuegos pueden colgarse la medalla de ser una de las causas del mayor colapso del mercado de los videojuegos, el crash del 83 que acabó con muchas empresas cerrando sus puertas, y miles de empleados de patitas en la calle. Muchísimas compañías vieron dinero fácil en una industria que estaba dando sus primeros pasos, y abarrotaron las tiendas de gran cantidad de consolas y juegos inservibles, en un volumen muy superior a la demanda real. El juego que mejor encarna esa espiral de locura es E.T., la gran apuesta de Atari basado en la película homónima que está considerado el peor videojuego de la historia, y uno de los mayores fracasos comerciales con cientos de miles de copias enterradas en el desierto de Nuevo México. Una joya, vamos.

El anuncio deja un sabor agridulce, muestra un niño que sale de casa alarmado por una serie de ruidos y luz en la caseta del jardín. No se le ocurre una mejor idea que lanzar inocentemente una pelotita al lugar de donde proviene la luz, y a cambio le arrojan algo que cambiará su vida desde ese preciso instante: El videojuego de E.T. Ese niño ya será mayor, puede que se haya casado y tenga hijos, y aún hoy se preguntará ¿Por qué? ¿Por qué salí de casa esa maldita noche y cambié mi pelota favorita por el peor juego que han visto estos ojitos?