Título: Wario Land: The Shake Dimension
Plataforma: Wii
Desarrollador: Nintendo
Sitio web: http://www.wariolandshakeit.com
Fecha de lanzamiento: 26 de septiembre de 2008
Precio: 49,95€ en España
Género: Plataformas

Siempre me han gustado los juegos clásicos de plataformas, aquellos en los que la jugabilidad era la base de todo. A ninguno nos importaba que no tuvieran argumentos demasiado elaborados o gráficos hiper realistas mientras nos ofrecieran jugabilidad inmediata, grandes tardes de diversión y por supuesto, muchos saltos ajustados. Es una pena que el género se esté perdiendo y que en esta generación los buenos títulos de plataformas en 2D se puedan contar con los dedos de una mano. Es por esto que cuando vi las primeras imágenes de Wario Land: The Shake Dimension se despertó en mi la llamita de la ilusión, esperando que Nintendo me hiciera disfrutar de nuevo como lo hacía en sus años dorados. Y poco después, al verlo en movimiento (en aquel famoso video en el que Wario destrozaba la página de Youtube), las ganas de que este título llegara a mis manos no hacían más que aumentar. Ayer mismo, tras una dura sesión de juego, lo he conseguido terminar. ¿Queréis saber si ha satisfecho mis espectativas? Tras el salto os cuento mis impresiones…

Hacía tiempo ya que Wario no se ponía el mono de fontanero. En esta ocasión ha dejado por una temporada los minijuegos de Wario Ware para volver a sus orígenes y traernos un nuevo juego de plataformas, el que se puede considerar la quinta parte de la exitosa saga Wario Land.

Wario Land: The Shake Dimension comienza con una introducción de dibujos animados que nos sitúa en la historia: Wario va en busca de un gran tesoro, un saco interminable de monedas -y de paso, salvará a la princesa de turno, aunque no es lo que más le entusiasma-, en una dimensión oculta dentro de un mapa.

Tras la intro, llega un nivel introductorio en el que se nos explica la mecánica del juego. Manejamos a Wario con el mando de Wii en posición horizontal, moviéndonos con la cruceta y utilizando sólamente los dos botones para saltar y para realizar una devastadora carrera que detrozará a los enemigos y bloques que se encuentren a nuestro paso. En cualquier momento podremos sacudir el mando para que Wario de un poderoso golpe contra el suelo y haga temblar todo lo que se ve en la pantalla: esto nos ayudará a mover plataformas para llegar a nuevas zonas, a aturdir a enemigos para después lanzarlos, o a activar ciertos interruptores.

Los niveles son directos y cortos, pero increíblemente bien diseñados, con multitud de atajos y recovecos secretos que nos harán llegar a los tesoros ocultos. Cada vez que llegamos al final de un nivel, sonará una alarma y comenzará una cuenta atrás. Deberemos entonces correr hasta el principio del mismo, si no queremos perder todos los tesoros que hayamos ido recolectando por el camino. Esta vuelta hacia atrás no es para nada pesada, ya que en la mayoría de los niveles suele hacerse a toda velocidad (impulsados por unos cañones especiales) a través de caminos ocultos, encadenando saltos de forma frenética. Sin duda, estos retornos suponen la parte más divertida de cada nivel.

Si lo que nos gusta es la exploración podremos entretenernos en buscar en cada nivel tres grandes tesoros ocultos -os puedo asgurar que en algunos casos no son nada fáciles de conseguir-. Además de estos tesoros, cada fase plantea de tres a cinco “retos” que también tendremos que cumplir, bastante variados y divertidos, cuya superación supondrá un esfuerzo hasta para los jugadores más experimentados. Por ejemplo, tendremos que encontrar y derrotar a un enemigo dorado, conseguir una cantidad determinada de dinero, superarlo sin recibir daño, no tocar el agua (en un nivel lleno de charcos) o realizar la vuelta atrás en un tiempo record.

Si la jugabilidad de este título es exquisita, los gráficos lo son aún más. Las animaciones son sencillamente geniales: Wario no para de poner caras, resbala, pasa frío, se quema, grita y machaca todo a su paso. Mención especial merecen los enemigos finales, que en algunos casos ocupan toda la pantalla, y siempre todo se desarrolla de forma suave y fluida. Un detalle técnico: el juego está diseñado en una proporción de pantalla de 4:3. Si tu Wii está configurada en panorámico, para no estirar la imagen, mostrará a ambos lados unas barras informativas con los progresos que llevas en el nivel. A pesar de que esto ha sido muy criticado, yo lo veo bastante práctico.

El apartado sonoro también se muestra cuidado, con pegadizas melodías unos efectos sonoros a la altura. El juego no se encuentra doblado en ninguna de sus versiones: en lugar de las voces, los diálogos aparecen subtitulados.

Quizás el mayor problema que pueda tener la nueva aventura de Wario sea la duración. Son sólo 5 niveles, y en pasarlos todos (sin preocuparnos en buscar zonas ocultas y superar los objetivos de cada fase) no tardaremos más de una o dos tardes. Eso sí, si queréis exprimirlo al máximo os durará bastante más, ya que algunos retos son muy complicados de superar.

Wario Land: The Shake Dimension es un juego directo y sencillo, pero tremendamente entretenido y adictivo, que me ha enamorado simplemente por las cuidadísimas animaciones de sus gráficos y por retomar el casi olvidado género de los juegos de plataformas en dos dimensiones. A pesar de ello, no aporta nada nuevo al género, aunque quizás el mero hecho de haber aparecido en una consola de sobremesa en los tiempos que corren suponga ya de por sí una innovación. Esperemos que este experimento guste tanto a Nintendo como a los usuarios, para así poder soñar con con el lanzamiento de más títulos de estas características en el futuro. ¿O no os gustaría ver un nuevo Metroid con este estilo? De ilusiones también se vive, ¿verdad?