
Un videojuego que quiere contar una historia puede encontrarse con diversos problemas que parten de su propio enfoque. Un guión tan sólido como el de Call of Duty 4 requiere que el protagonista vaya guiado casi sobre raíles. La maestría de los desarrolladores recae en que ese camino predeterminado al servicio de lo que se quiere contar sea poco evidente a nuestras acciones, haciéndonos creer que la ruta que tomamos es la mejor posible cuando realmente es la única posible. Un título como este se disfruta porque la estupenda e intensa historia nos compensa lo limitado de nuestros movimientos y el excelente diseño de niveles ayuda a que así sea.
En mundos abiertos como los de Oblivion (o lo que es lo mismo Elder Scrolls) o GTA existe una historia que siempre está en peligro de diluirse por la cantidad de opciones de movimiento que se ofrecen al jugador. En los GTA la importancia que se le da al argumento principal hace que este siempre esté presente en la mente de quien juega (sobre todo en San Andreas y GTAIV, que demuestran una maestría adquirida con la experiencia), sin embargo en Oblivion el argumento principal desaparece muchas veces en la inmensidad de un entorno que nos plantea submisiones a cada paso, siempre a elección del jugador sí, pero tan atractivas que casi obligan a hacer un parón en el camino para realizarlas. Además, el mundo de Oblivion potencia la curiosidad hasta el extremo, por ejemplo convirtiendo en un pequeño placer colocar en el mapa localizaciones que muchas veces descubrimos por casualidad en nuestro libre deambular por el mundo.
La diferencia estriba tal vez en que el primero crea un lugar en que el actuar y mientras que el segundo crea un lugar en el que vivir.En GTA tarde o temprano volvemos al cauce principal, en Oblivion sin embargo, podríamos estar jugando de vez en cuando durante años sin acordarnos de qué nos llevó por primera vez a aquellas tierras (siempre he dicho, medio en broma medio en serio, que mis nietos se encargarán de acabar Oblivion algún día).
La narrativa se ve pues supeditada a las intenciones de sus autores, no siendo de esta forma el caso de Oblivion un fallo de enfoque sino una perfecta declaración de intenciones. La pregunta que podemos hacernos entonces sobre los mundos abiertos es ¿qué preferimos? ¿qué nos resulta más divertido?. Posiblemente todos encontremos más ameno el enfoque tipo GTA, pero creo que el de Oblivion marca una vía inédita en la que el concepto de diversión se relativiza supeditándose al concepto de vivencia (¿el placer del aburrimiento?). No son de esta forma conceptos incompatibles porque uno y otro, aún compartiendo enormes entornos de libre acción, apelan a sensaciones distintas y sinceramente, sabiendo a que nos enfrentamos, siempre es bueno disponer de diferentes opciones para elegir.





Me ha gustado este articulo, coincido de pleno. La verdad, elder scrolls IV me gusto mucho, pero me paso tal como a ti, empiezas a hacer misiones alternativas, y resulta que hay tantisimas y tan profundas que te olvidas por completo del argumento. Es lo que hace especial a este juego, aunque personalmente los prefiero como mucho, en torno a las 100 horas.
Eso si, el que quiera estar ocupado por los proximos 10 años, y sea pobre, que se lo compre, por 30€ tienes una historia interminable.
El placer del aburrimiento: pasearse por las calles de cualquier ciudad de GTA (a partir del 3), deambular por la tierra prohibida de Shadow of the Colossus, Manejar sin rumbo en Need for Speed…
Ya el colmo es cuando en la historia principal eres el salvador del reino y en las submisiones acabas siendo un vampiro de la cofradía de asesinos…
En el caso de shadow of colossus es otra historia, ya que en realidad el argumento es lineal, que estes completamente solo en el juego es parte de la ambientacion de la saga.
Estoy totalmente de acuerdo con Zeioth y con el autor del post, cuya reflexión me ha parecido muy interesante. Ni Morrowind ni Oblivion llegaron a engancharme, y me resulta difícil explicar la razón, pero está claro que el exceso de libertad puede ser contraproducente.
Shadow of the Colossus sí que me entusiasma, pero siempre tienes muy claro el camino a seguir, y la épica que desprende cada combate es imposible de encontrar en un The Elder Scrolls.
Oblivion me aburrió al poco tiempo. Quizás porque jugué la versión en inglés, que no me enganchó tanto, y por el sistema de combate que me pareció débil.
Lo terminé vendiendo (el de PS3), pero quizás me gustaría encontrarme de nuevo con otra edición en español a ver si me logra enganchar.
Muy buen artículo Villa, yo creo que siempre es interesante tener libertad para ser lo que quieras, pero también es divertido coger un papel y profundizar en él, como pasa en Max Payne.
Este debate siempre existirá, lo increible es que dentro de los sandbox ya haya subniveles de libertad, lo que indica la madurez del sector…