Spore es definitivamente un buen juego, quizá no esa maravilla que nos habíamos imaginado por el hype pero sin duda vale la pena tenerlo (al menos a mí me ha gustado aunque no es de mis favoritos). Sin embargo, la experiencia de jugarlo siendo propietario de software original es bastante decepcionante.

Y es que no solamente verás limitado el número de instalaciones en el equipo sino que a pesar de que en el manual se especifique claramente que puedes tener más de una cuenta en un mismo equipo a la hora de intentarlo te encuentras con que es imposible.

¿Cuál es la respuesta de EA ante este asunto?:

Esa sección del manual fue una equivocación y será corregida en las futuras ediciones del manual. Solo se puede registrar una cuenta por juego así que están en lo correcto no se puede crear cuentas múltiples en este momento.

Y entonces ahí estas tu con tu juego de 60 eurazos que sólo puedes instalar 3 veces y con el que debes compartir tu cuenta con toda la familia porque lo que está claro es que no voy a pagar el juego 3 veces (que es exactamente el número de jugones que hay en esta casa). Y lo realmente triste del asunto es que cuando este tipo de cosas suceden sientes que has desperdiciado dinero por algo que podrías tener totalmente gratis y sin tanta restricción (aunque quizá con algo de remordimiento de conciencia).

Señores de Electronic Arts no entiendo como no ven que lo único que han conseguido con su DRM es cabrear a los que pagan que son los que se ven enredados en las múltiples complicaciones que causan en un intento vano y bastante tonto de parar la piratería.

Lo que están consiguiendo es que los que pagamos tengamos la sensación de recibir un producto incompleto, que no es realmente nuestro y que más que invitarte a comprar algo más te muestra que comprar un juego con DRM es dispararte en el pie.

Y ¿adivinen que? La piratería continua y se ve multiplicada porque lo que la gente no va a hacer es pagar por algo que no vale la pena así que su remedio es mil veces peor que la enfermedad. Esta no es la primera vez que se estrellan contra esta pared, espero que sea la última porque a los clientes nos gusta sentirnos mimados y hasta donde yo sé no solemos ser masocas.