Animal Crossing: Let’s Go to the City es el nombre con el que la famosa y blanca franquicia de Nintendo aterrizará en Europa. La fecha exacta está por determinar pero se ha fijado diciembre como mes definitivo (en América lo tendrán antes, exactamente el 16 de noviembre). Ni que decir tiene que será un éxito de ventas, y resulta curioso porque pocos juegos han evolucionado tan poco a lo largo del tiempo.

Yo me resistí durante años a sus supuestos encantos. ¿Unos muñecotes que lo más emocionante que hacían durante el día era desenterrar un fósil? Desde luego eso no era para mí… hasta que me dio por probar su versión para Nintendo DS.

Mi escepticismo saltó por los aires en cuanto jugué diez minutos. ¿Cómo era posible? Un jugador como yo, curtido en mil batallas virtuales, se veía ahora retirado en el pueblecito más soso y tranquilo de todo el mundillo videojueguil.

La verdad es que la DS le venía al juego que ni pintado. Su aspecto ñoño y colorido encajaba a la perfección entre sus dos pantallas y me vi durante meses plantando flores, visitando a los vecinos, pescando pececillos o cazando mariposas. Todavía me sonrojo de sólo pensarlo. ¿Cuál fue el mayor gancho que encontré para perder el norte de esa manera? Poder jugar en tiempo real. Si lo hacías de día el sol brillaba en lo alto, si jugabas de noche tu vecino perruno te preguntaba que qué hacías a esas horas levantado. En invierno nevaba, en otoño todo se teñía de marrón y en fin de año, puff, en fin de año perdí el poco respeto que me podía tener mi familia cuando me vieron más atento a la cuenta atrás que había en la plaza del pueblo de Animal Crossing que a la tele con la imagen del reloj de la puerta del sol.

Sí, tengo que reconocerlo y lo digo con todas las letras, era un juego alucinante. Hasta volver a jugar después de una temporada tenía su gracia, con los habitantes diciendo que te habían echado de menos o con la casa llena de cucarachas por haber estado fuera tanto tiempo.

Ahora nos llega Animal Crossing: Let’s Go to the City para Wii, con los mismos gráficos y quehaceres de toda la vida pero con la novedad de traer como extra un micrófono ambiental que posiblemente hará que el modo online parezca una jaula de grillos. Sí, como aquellos que cacé una y otra vez en mi consola portatil. ¿Volveré a picar el anzuelo con la versión de Wii estas navidades? Tal vez lo más preocupante es que deseo con todas mis fuerzas que la respuesta sea ¡SÍ!