Título: Heavenly Sword
Plataforma: Playstation 3
Desarrollador: Ninja Theory
Sitio web: www.heavenlysword.com
Fecha de lanzamiento en serie económica: 21 de agosto en España
Precio: 29,99€ en España
Género: Acción

Cuando la tercera entrega de la saga Playstation se encontraba aún en estado embrionario, Sony eligió a los desconocidos Ninja Theory para desarrollar uno de los grandes bombazos con los que mostrar quién iba a seguir siendo la Reina de esta generación. Con tan sólo un juego importante bajo el brazo, Kung Fu Chaos, los de Cambridge se pusieron manos a la obra para crear una superproducción con todos los elementos necesarios: espadas gigantes y una bella mujer.

Aunque, como tantos otros, no llegó para el nacimiento de la consola, el recibimiento de Heavenly Sword por parte de la crítica fue más que notable, una opinión que el público no compartió del todo. Un año desde su fecha de publicación y una suculenta rebaja gracias a la nueva serie económica, son argumentos suficientes para volver a echar un vistazo al presumiblemente mejor hack&slash de la presente generación, con el permiso de Ninja Gaiden.

Digna del celuloide


Nariko nunca descuida la pose.

Si hay algo innegable es la excelente producción de Heavenly Sword. La historia ni es, ni pretende ser, un alarde de originalidad más allá de una clásica lucha entre el Bien y el Mal con una espada divina de por medio y en la que Nariko, la protagonista, hace un par de reflexiones humanistas sin demasiado jugo filosófico. Pero la forma de transmitirla, de desarrollar a los personajes y de crear tensión es magnífica. Un buen hacer en el que tiene mucho que ver el increíble apartado técnico del juego.

Gráficamente es un juego que entra por los ojos incluso cuando se juntan cientos de enemigos en pantalla. Las animaciones son fluidas y muy realistas, y algunos escenarios son de pararse a admirar para descansar del fragor de la batalla. Son tan preciosistas que parece que a los desarrolladores les dio miedo que alguien destrozase tanto trabajo con lo que los combos de la protagonista se limitán a dañar enemigos y algunos elementos muy determinados del escenario: jarrones y similares. Una pena no poder tener un poco más de libertad destructiva con los escenarios, pero comprensible.

Una demo que se nos hizo corta, como el juego.

De hecho, el motor gráfico da tanto de si que muchas de las escenas de la historia están grabadas utilizandolo, y, aunque se nota un bajón de calidad frente a las preciosas escenas prerrenderizadas, admite incluso primeros planos sin despeinarse. Aunque no se puede decir lo mismo de Nariko, puesto que su pelo flota en dichas cutscenes de una manera muy extraña para las normas de la física. Por supuesto, todo perfectamente doblado al castellano. Otra faceta en la que se nota el presupuesto ya que, por ejemplo, la voz de Nariko es la misma que tiene Jennifer Garner en la versión española de Alias.

Mecánica de juego

Heavenly Sword es un hack&slash clásico, un machacabotones en el que afortunadamente esta vez no tendremos que destrozar nuestro carísimo Dualshock 3, y sí, tiene vibración. Tendremos enfrentamientos más que multitudinarios en el campo de batalla, pero la mayor parte del tiempo la acción se desarrolla en espacios cerrados combatiendo con menos de una docena de enemigos que van apareciendo en grupos.


Miles de tíos rodeando a una bella mujer con malas intenciones.

El juego sólo utiliza dos botones para golpear, pero podremos jugar con las tres posiciones de la espada para aumentar el número de combos: velocidad, distancia y fuerza. Incluso hay algunos golpes que juegan con el sensor de movimiento del mando para lanzar a los enemigos por el aire, aunque para un servidor la mayoría fueron meramente anecdóticos. Según matemos enemigos se activará un tercer botón con el que poder realizar unos golpes de contraataque bastante mortíferos, sobre todo a máximo nivel.

Fuera de aquí el juego tiene poca miga más aparte de cansarnos a dar botones. En alguna ocasión controlaremos un cañón con el que destruir catapultas, a Kai, una amiga de Nariko, que maneja un arco, los proyectiles se dirigen con el SixAxis bastante bien, o tendremos que pulsar una pequeña secuencia de botones en el momento exacto de ciertas escenas, pero poco más.


Los golpes de fuerza son más lentos pero mucho más dolorosos.

La cosa cambia un poco cuando nos enfrentamos a los jefes de escenario, pero tampoco en exceso. Cada uno tiene sus propias rutinas que habrá que memorizar hasta que nos salga, pero normalmente la dinámica no suele variar mucho más allá de esquivar rodando por el suelo, golpearle un par de veces, devolverle en el momento exacto sus ataques a distancia, volver a rodar, volver a golpear, repetir esto determinado número de veces y cuando el enemigo este debilitado acercarnos y disfrutar de la secuencia final mientras pulsamos la secuencia adecuada. Cuando digo que no suele variar mucho, es que todos los enfrentamientos son clavados, quitando la espectacularidad propia de cada jefe.

Conclusiones

Heavenly Sword no es un juego que revolucione el mundo de los videojuegos, si quiera aporta excesivas novedades al género, pero se trata de un título con un acabado perfecto. Un referente cinematográfico que tras un año en la estantería no ha quedado desfasado y en el que la dirección artística bordea un excelente producto.


Para relajarse nada mejor que coger un cañón y disparar a la masa.

Pero existe un pero. Uno muy grande. Tanto fuego artificial hace del título de Ninja Theory un juego excesivamente corto que incluso una historia tan sencilla podría haber explotado mucho mejor (el clan de Kai o algún giro con los guardaespaldas de Bohan, por ejemplo). Dos tardes de aburrimiento y el juego estará más que finiquitado, y es extraño que el modo Infernal o desbloquear todas las imágenes motiven a mucha gente a volver a pasárselo. Por eso, a un precio “normal” sería difícil recomendar a nadie que se comprase esta pequeña maravilla. Sin embargo, con la llegada de la serie Platinum, y pudiendo conseguir el juego en perfecto castellano por apenas 21€, Heavenly Sword es un título imprescindible en la estantería de todo buen jugón. Una pena que Sony no haya aprovechado la oportunidad para ponerle logros y darle al juego algo que le falta, rejugabilidad.