Vivimos en unos tiempos en los que todo parece ir más rápido que nosotros. El ritmo de vida actual resulta apabullante y nos esforzamos una y otra vez por estar a su altura, por correr a su mismo nivel. Siempre nos falta tiempo, las películas y juegos que pasan por nuestras manos dejan en nuestros oídos un ruido ensordecedor. No existe el viaje, existe la salida y la llegada. Bebidas ligth, libros de bolsillo, miles de canciones en un paupérrimo mp3 que lo único que hacen es ocupar sitio en nuestro reproductor. En la novela de Paul Bowles El cielo protector se hablaba de la diferencia entre viajero y turista. En esta vida que nos ha tocado vivir somos todos turistas.

Afrika, nos devuelve a la quietud del observador. Este experimento para PS3 se abastece peligrosamente del único hecho de contemplar sin prisas la naturaleza que nos rodea. Sí, tiene cierto carácter jugable, pero a años luz de los fuegos de artificio de sus coetáneos. Su motor emocional es la curiosidad que debería existir todavía en nosotros. Esa curiosidad que yo siempre he considerado como epicentro del conocimiento.

Se que este vídeo de la intro y gameplay del juego os parecerá aburrido. Pero pensad como os sentiríais vosotros teniendo el mando en las manos. Yo le daré una oportunidad cuando llegue a nuestras tierras. Tal vez jugando a Afrika la palabra safari destierre el significado que le dio el hombre blanco para recuperar por unos momentos su acepción original en Swahili : viaje en lugar de caza.